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Arranca el segundo 'impeachment' a Trump: ¿De qué se le acusa? ¿Quién le juzga? ¿Será inhabilitado de por vida?

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08/02/2021 23:19 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Este martes comienza el segundo juicio político a Donald Trump. Un proceso que puede ser calificado de histórico por más de una razón: es la primera vez que se aplica por segunda vez a un mismo presidente, y también la primera ocasión que se procede contra un presidente que ya ha dejado el cargo.

Las siguientes son las claves de este segundo impeachment a Trump.

El pasado 14 de enero la Cámara de Representantes de EE UU aprobó la celebración del segundo juicio político a Donald Trump. El primero había sido celebrado en enero y febrero de 2020 y se le había acusado de presionar al Gobierno de Ucrania para que investigara los negocios en ese país del hijo de Joe Biden. Ese proceso terminó con la exoneración del presidente.

En este nuevo juicio, a Trump se le acusa de "incitación a la insurrección" por el asalto al Capitolio por parte de una turba de sus seguidores, unos hechos que dejaron cinco muertos.

Desde las elecciones de noviembre pasado, Trump había venido afirmando, sin pruebas, que él había ganado las elecciones y que se las habían robado. El mandatario sostuvo las acusaciones pese a que las diferentes cortes de apelación fueron tumbando uno a uno los recursos que había presentado.

Finalmente, el pasado 6 de enero el presidente recibió en la Casa Blanca a una manifestación de sus seguidores con un discurso en el que dijo, entre otras cosas, que si no luchaban "como si no les fuera la vida, no van a tener un país" y que tenían que "luchar como el diablo".

La turba se dirigió al Capitolio, que en esos momentos celebraba una sesión conjunta para certificar la victoria de Joe Biden. Los manifestantes entraron por la fuerza rompiendo puertas y ventanas, y enfrentándose a las fuerzas de seguridad.

Este nuevo impeachment ha salido adelante en la Cámara baja, que es la encargada de autorizar el juicio, con 232 votos a favor (10 de ellos republicanos) y 197 en contra. Tras ello, la Cámara de Representantes ha enviado el proceso al Senado, que será la cámara encargada de celebrar el juicio.

Los 100 senadores que componen la cámara alta están constituidos como jurado, que serán los que examinen las pruebas y eventualmente decidan si se condena o se exonera a Donald Trump.

Esta clase de procesos suelen estar presididos por el presidente de la Corte Suprema de Justicia, que es actualmente John Roberts, quién condujo el anterior impeachment. Pero en esta ocasión, al haber dejado ya Trump de ser mandatario, la presidencia del juicio ha recaído en uno de los legisladores, Patrick Leahy, que ostenta el segundo cargo más alto de la cámara, el llamado presidente pro tempore o presidente sustituto del Senado.

LA ACUSACIÓN está formada por nueve senadores demócratas encabezados por Jamie Raskin: David Cicilline, Joaquín Castro, Eric Swalwell, Ted Lieu, Stacey Plaskett, Madeleine Dean y Joe Neguse

Su principal cometido es demostrar que Trump tuvo un papel trascendental en los disturbios que llevaron al ataque al Capitolio, tanto por caldear el ambiente con sus acusaciones no demostradas de fraude, como por incitar a la muchedumbre el mismo 6 de enero a que penetrara en la sede legislativa.

Para ello, Raskin ha adelantado que presentarán el caso con ayuda de un vídeo que parecerá un trailer de película de acción por la violencia de sus imágenes. En ellas se intercalarán los mensajes de Trump llamando a la insurrección con escenas de la invasión al edificio y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.

LA DEFENSA suele también estar encargada a legisladores, pero de nuevo, la condición actual de Trump, que tras dejar el cargo es un ciudadano corriente, cambia las condiciones.

El expresidente puede en este caso encargar su defensa a abogados de su elección, y así lo ha hecho, nombrando a un equipo encabezado por Bruce L. Castor Jr. y David Schoen. El primero es un pupilo del legislador que defendió a Trump en el primer impeachment , por lo que está familiarizado con el proceso. El segundo tiene en su currículum la defensa de Jeffrey Epstein.

Sin embargo, esta defensa también ha sufrido muchos cambios. A finales de mes dejaron el equipo Butch Bowers y Deborah Barbire, que eran los principales defensores. La razón fue que no estaban de acuerdo con la defensa que quería plantear Trump, basada en que realmente hubo fraude electoral, algo que hasta la fecha no se ha podido demostrar.

Hasta donde se sabe, el principal argumento de la defensa será que, puesto que el objetivo principal de un proceso de impeachment es destituir al presidente, Trump ya no puede ser condenado porque ya ha dejado la presidencia. El proceso sería "anticonstitucional".

También argumentarán que, al cuestionar la validez de las elecciones, Trump hizo uso de su derecho a la libertad de expresión, protegida por la Constitución.

Trump ya ha avisado a través de sus abogados que no rendirá testimonio en el juicio por considerarlo "inconstitucional".

Aún no está claro si la acusación o la defensa llamarán a más testigos. Se espera que comparezcan expertos en derecho constitucional y que se muestren como evidencia los vídeos del asalto al capitolio.

Pero, al menos por el lado demócrata, en las últimas horas ha prevalecido el argumento de que no es necesaria una investigación a fondo porque los hechos fueron claros y son de dominio público. En las próximas horas se revelará claramente la estrategia de ambas partes

La duración del juicio dependerá entre otras cosas de si se llaman a comparecer a testigos o el tipo de pruebas que aporten las partes. El Senado dedicará todo su tiempo al juicio, sesionando seis días a la semana.

Como referencia, el primer juicio político a Trump comenzó el 16 de enero de 2020 y concluyó tres semanas después, el 5 de febrero. El celebrado contra Bill Clinton comenzó el 19 de diciembre de 1998 y terminó en absolución el 12 de febrero del año siguiente.

Para condenar al ya expresidente se necesitaría una mayoría cualificada de dos tercios del Senado, es decir, 67 votos.

Los demócratas tienen 48 escaños en la cámara, a los que se sumarían los votos de dos independientes. Necesitarían al menos de 17 votos de los 50 que tienen los republicanos.

Y aunque en la cámara baja 10 republicanos votaron a favor de abrir el proceso, ahora que ha pasado el shock inicial de indignación por el asalto, se muestran menos proclives a condenar a Trump.

La defensa principal de los republicanos es que una condena al ya expresidente no tiene caso, porque ya ha dejado el cargo, y solo serviría para ahondar la división política en el país.

Sin embargo, los demócratas persiguen la condena por las consecuencias colaterales que ello tendría, la principal de ellas (aparte de quitarle la pensión vitalicia y otros privilegios de los expresidentes) es inhabilitarlo de por vida.

Y es que, si sale adelante el juicio, ello permitiría a los demócratas pasar a una segunda fase de la ejecución de la condena, inhabilitar a Trump para cargos federales. Con ello bloquean uno de los deseos de Trump, manifestado al menos hasta antes del asalto, de presentarse de nuevo a las próximas presidenciales.

Para ello solo se necesitaría una mayoría simple del Senado. Los republicanos ya tienen asegurados 50 votos, a los cuales se podría sumar el voto de calidad de la vicepresidenta Kamala Harris, que aunque no es legisladora, es la presidenta del Senado y como tal puede desempatar la cuestión.


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