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Bipolares y psiquiatría

01/08/2021 15:48 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Resulta sorprendente el alto índice de personas que padecen trastornos bipolares, pero lo más llamativo es que la mayoría de estos pacientes son tratados de forma inadecuada debido a la complejidad de su enfermedad y al elevado costo de su tratamiento si no se recurre a la medicación

La psiquiatría clásica calificaba este tipo de trastornos como psicosis maniaco-depresiva, el problema aparece cuando la persona que lo padece posee un carácter fuerte y vivaz, pero sufre depresiones periódicas, que acaban siendo cíclicas, alternándose con períodos de euforia.

La medicación o sedación, es la fórmula magistral a la que están recurriendo casi todos, por no decir todos los psiquiatras, a la hora de tratar a los bipolares, siguiendo la experiencia del tratamiento de los exaltados esquizofrénicos, que vienen siendo justo lo contrario de los depresivos bipolares.

De mi adolescencia conservo la afición a la lectura de los fenómenos psiquiátricos y sigo releyendo algunas obras relacionadas con el psicoanálisis que en su día causaron furor en los de mi generación a ambos lados del charco y cuyo último acto escenificó Lacan (Jacques Lacan, 1901-1981), en mi opinión el más ilustre bipolar del siglo XX.

Y es que la bipolaridad tiene que ver con la coherencia y la disciplina, esas precisamente que separaron y mantuvieron alejados a Sigmund Freud y Lacan.

La vida no es una línea recta e indeformable, el pensamiento no es un todo monolítico e inamovible, el revisionismo no es un pecado y todo requiere adaptaciones y revisiones periódicas que no entren en contradicción con la coherencia y la disciplina. Creo que lo dejo claro, sin tener que recurrir a Hegel.

Los trastornos bipolares, por muy raros que parezcan, vienen de no entender lo antedicho, son la consecuencia de informaciones enfrentadas y contradictorias que llevan la mente de los pacientes a un caos que produce colisiones ocasionales o permanentes con la realidad.

Y es que del señor Hegel hemos de aprender que la vida y por consiguiente la historia es una sucesión de hechos que se repiten de forma cíclica y a distinto nivel a lo largo de la vida, es esa espiral en ascenso que los bipolares no entienden ni llegan a asimilar en sus mentes.

El error que cometiste hoy, no es igual al que cometiste la semana pasada o el mes pasado…pero es más de lo mismo, es un error que se repite de manera sistemática bajo la apariencia de otras formas, disfrazado de otro personaje o en un distinto escenario.

Si ves a dos perros en vez de ver a dos payasos en la imagen, te van a clasificar para las olimpiadas

Lo que ayer era bueno hoy es malo y conduce a la depresión, lo que ayer se entendía hoy ya no se comprende y conduce al rechazo, al caos, a la zozobra, a la angustia de no aceptar, de no entender qué es lo que está pasando…eso sí, buscando un razonamiento abstracto o inconexo con tal de justificar con la mente, lo que no encuentra justificación en la lógica, eso mismo que lleva a la depresión, a las lágrimas y a la desesperación de no entender realmente lo que está pasando en el inconsciente, creyendo que pasa en el corazón.

Para los freudianos, la bipolaridad, se circunscribe en el camino de lo libidinal y el conflicto entre el duelo y la depresión, no debería pues tener una única solución “química” y el tratamiento psicoterapéutico sería viable y compatible con el farmacológico, pero el criterio mayoritario de la medicina ha decidido que sean las farmacéuticas las que se encarguen de dopar a los bipolares, entre otras cosas porque los pacientes no son precisamente amigos de los divanes y la Seguridad Social no está para gastos.

Claro que podrían ser los camellos, los trapicheros, los bares o los puentes colgantes, pero han acordado que sea un negocio legalizado y en plan monopolio, para evitar los divorcios y reducir las cifras de los suicidios.

En todo caso, este trastorno tan extendido en la sociedad tiene mucho en común con otras tantas patologías y ese elemento en común no es otro que la creencia de que las alteraciones emocionales no se pueden curar desde dentro, no se las puede curar uno mismo y hay que recurrir al exterior.

Y lo más fácil es acudir primero al médico y después a las drogas, a los medicamentos, legales o ilegales, que de paso servirán para echarle la culpa a alguien o a algo, de lo que sucede en nuestro cerebro.

Porque como dicen los simples: en el corazón (los sentimientos) no se manda y las depresiones siempre se achacan a los sentimientos (al corazón), cuando en realidad el corazón ni siente ni piensa.

El trastorno bipolar, es una incapacidad para administrar y dosificar las emociones, mezclada con una confusión entre los que queremos ser y lo que estamos siendo.

Por eso la mayoría de las depresiones acaban en trastornos bipolares.

 

@ordosgonzalo

 

 

gonzalo   alvarez-lago   garcia-teixeiro

 

 


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