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La ciénaga europea. ( La UE y las inundaciones en Serbia y Bosnia)

05/06/2014 03:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Hace casi un mes, las lluvias torrenciales y la crecida de los ríos Danubio y Sava a su paso por la antigua Yugoslavia han provocado el peor desastre natural en los Balcanes desde hace muchos años. La catástrofe se ha llevado al menos cincuenta vidas, y se ha cebado especialmente en Serbia, donde poblaciones e incluso ciudades se han visto anegadas para desaparecer bajo las aguas entre dos ríos de monstruoso caudal. Serbia pudo asistir de alguna manera a sus ciudadanos del desastre con sus propios medios, helicópteros, lanchas, hospitales de campaña y movilización de sus fuerzas sanitarias y militares. Aunque manifiestamente insuficientes pudieron paliar gran parte de los devastadores efectos de las crecidas. Se organizaron desplazamientos de decenas de miles de personas cuya situación aún está por aclarar en muchos casos, pues la mayoría proceden de regiones agrícolas y ganaderas donde el agua ha arrasado las explotaciones agrarias y ganaderas, elevando la alerta de epidemias por la muerte de miles de animales. Esta semana según datos del gobierno serbio, el peligro de epidemias ha sido erradicado. Cabe destacar que ante el gran silencio internacional, y la total falta de interés de la Unión Europea, Rusia fue la primera en colaborar, enviando un equipo de salvamento y más de 100 toneladas de ayuda desde el primer momento, a la que se sumará ahora la ayuda del parlamento territorial ruso en la cual las repúblicas y regiones de la Federación rusa se han comprometido a seguir ayudando al " hermano pueblo serbio".

Si ante este desastre Serbia se las ve y desea, que podemos decir de la República Srpska aprisionada dentro de la entidad de Bosnia Herzegovina. Estas tierras y sobre todo sus habitantes en su gran mayoría serbobosnios se han visto privadas de una verdadera intervención que pudiera minimizar el desastre. Quedando en una indefensión total. Sin un aparato nacional que se haya preocupado más allá de dar una cobertura mínima, se ha vuelto a recordar el obstruccionismo que sufre Sarajevo por parte de los serbios de Bosnia que no ayuda a las buenas intenciones y colaboración humanitaria de sus compatriotas musulmanes y croatas. Si bien es cierto que Izetbegovic hijo visitó las zonas afectadas, todo parece indicar que lo hizo para reafirmar su imagen como líder nacional (discutido tras las ya superadas protestas del invierno-otoño pasado) y de hacer alguna aparición para los noticiarios internacionales propagando el aberrante dogma (por falso) del multiculturalismo en el que se cimenta Bosnia y Herzegovina.

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Semanas después que todas las previsiones fueran superadas a peor, la Unión Europea llamó a una Conferencia de Donantes con centenares de participantes así como la ONU está realizando una operación de evaluación de daños sobre el terreno. Ninguna de las dos organizaciones ha presentado aún sus conclusiones. La UE condiciona su ayuda a la evaluación de los daños por parte del gobierno serbio, ardua labor en lo que siguen trabajando las autoridades serbia. Del caso bosnio, no se tienen noticias, y es probable que una vez más la opacidad y el silencio zanjen el asunto.

Si bien es cierto que la UE ha ayudado, lo ha hecho tarde, mal y poco. Y buena parte de esta ayuda ha sido solidaria y voluntaria de los países vecinos, pues nos encontramos ante una tragedia regional, y no fruto de una política común europea que no se ha preocupado en dar una respuesta apropiada al desastre que también ha afectado si bien de forma menor a Croacia y Eslovenia, miembros de la UE. Evidentemente que países pobres como Hungría y Rumanía hayan tomado casi como iniciativa propia la decisión de colaborar con medios humanos y técnicos da una imagen de solidaridad balcánica que no parece tener ningún interés en una UE en la que estos países siempre serán ciudadanos de tercera división. Pese a que fuerzas de la ONU y la OTAN campan por sus respetos por la región con miles de efectivos, su aportación ha sido muy escasa. Más teniendo en cuenta el gran peligro el movimiento de tierras que han puesto fuera de control al menos 15.000 minas de la guerra civil yugoslava. Otra dificultad más junto con la pobreza financiera de Serbia para que las gentes vuelvan a sus casas y puedan seguir con sus vidas y rutinas truncadas por un enorme brazo de agua sucia, unas lluvias torrenciales y una falta de ayuda por parte de Europa lacerante, a lo que hay sumar un silencio de los medios casi absoluto, sólo roto por el embajador de la Unicef y deportista de élite serbio Novak Djokovic.

A día de hoy Serbia ha recibido 5000 toneladas de ayuda (compárese con otras campañas de ayuda internacional), exceptuando a Rusia y a la diáspora serbo americana, y países como Turquía, Noruega, la mayor parte es de ciudadanos y ONGs. La Cruz roja también ha participado si bien no en España mientras si hizo campaña en países de nuestro entorno como Irlanda. Algo que no me supo contestar Cruz Roja española.

La catástrofe también ha sido, como no podía ser de otra manera, aprovechada por la clase serbia que ha aprovechado la ayuda brindada por Montenegro y Eslovenia para hacer campaña y causa común europeísta.

Las aguas del Danubio parece que nunca fueron azules, pero seguirán siendo marrones en una Europa cada vez más parda.

PD: SERBIA Y LA REPÚBLICA SRPSKA SIGUEN NECESITANDO NUESTRA AYUDA.


Sobre esta noticia

Autor:
Edug (203 noticias)
Fuente:
yugoslavos.blogspot.com
Visitas:
2104
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
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