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¿Quiénes ejercieron la medicina en Santo Domingo sin ser médicos?

14/05/2019 14:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Por Dr. Herbert Stern

Entre los trabajos presentados al doctor Heriberto Pieter en 1944 en la materia de historia de la medicina, aparece uno realizado por un grupo de estudiantes entre los que estaba el bachiller Antonio Frías Gálvez. Y trataba sobre personas que sin haber estudiado medicina ofrecían servicios de salud a la población en una época que había una gran deficiencia de médicos.

Dr. Caravallo, así llamaban a un puertorriqueño, que a fines del siglo XIX, ejerció, -aunque no por mucho tiempo-, en la ciudad de Santo Domingo, como especialista en la extracción de tenias y lombrices. Una de sus pacientes la srta. Matilde López, refiere que él se hizo tan popular que el público recitaba décimas como la que sigue: "Si te pica la nariz y algo que me callo, vete donde Caravallo que te saque la lombriz".

Dr. Raldiris También puertorriqueño y especialista en sacar lombrices y tenias; vivía en la ciudad de Ponce, de donde periódicamente hacia recorridos en la isla de Puerto Rico, Venezuela y la República Dominicana. Son ocurrentes los anuncios que de él salían en los periódicos, anunciando sus llegadas y salidas.

Así encontramos que en el No.3317 del "Listín Diario" en agosto 27 de 1900, se lee en la tercera página, en grandes titulares y adornado con una tenia con sus anillos separados, lo siguiente: "Ya llegó el especialista tenicida doctor Raldiris. ¡No más tenias o solitarias! ¡No más lombrices¡¡De paso para la Habana, Nueva York, permanecerá algunos días en esta capital.

Consultas: de 2 a 4 en el Hotel Francés." Parece que el tal llamado doctor Raldiris, sabía cómo conquistar su público, pues no es de dudar que tales anuncios despertarían mucho interés, aunque los consultados no portaran tenias o lombrices.

La prueba de esto es que cuando anunciaba su partida para un día señalado, tenía que anunciar su estadía por algunos días más; hablando con franqueza él usaba el mismo método de un buen circo o de una buena compañía de teatro: y es por esto que sus últimos anuncios en los periódicos decían así:Sept. 18, HASTA EL 23No se va el Dr. Raldiris.....etc.Sept. 22 Hasta el 26 no se va el Dr. Raldiris.....etc.

El doctor Raldiris, contaba un señor que le conoció, era un individuo blanco, alto, de buena constitución, usaba un bigote grande, de ademanes distinguidos, hablar muy pausado y autoritario, vestía con mucha elegancia: Reuniendo todas estas cualidades y apoyados por los emocionantes anuncios, no ponemos en duda sus grandes éxitos por los sitios en que pasara. (Datos de Frías Gálvez)

Joaquín Ramírez (1884): De nacionalidad dominicana, graduado en el año anteriormente citado de Licenciado en Farmacia. Poco tiempo más tarde consiguió una autorización del gobierno dominico que le permitiera el ejercicio legal de la profesión de médico, no tuvo gran dificultad en adquirirla, ya que en aquel tiempo había muy pocos médicos graduados.

Don Joaquín como generalmente le llamaban todos sus amigos, no hacia cirugía alguna, pues se refiere que cuantos pacientes que llegaban a su consultorio con algún absceso (por pequeño que fuera este), los enviaba al Hospital. De esta manera tenía por norma tratar todas las enfermedades médicas (pleuresías, neumonías, fiebres tifoideas, etc.).

Comenzó a ejercer como médico en el barrio de San Carlos, donde vivía, y trabajó aproximadamente de 4 a 5 años, luego se trasladó al centro de la ciudad de Santo Domingo, donde tuvo muy poca acogida, ya que los pacientes un poco menos ignorantes que aquellos eran desde luego más exigentes, en vista de tal situación, resolvió ejercer en la entonces población de San Cristóbal, Allí obtuvo algunos triunfos al principio conquistando así cierta popularidad, la que rápidamente se desvaneció por algunos errores que cometió dentro del ejercicio de la profesión, esto motivó a que volviera nuevamente a la ciudad de Santo Domingo, donde pasó muy poco tiempo.

Resolvió por fin establecerse definitivamente en La Romana, donde tenía algunos parientes, allí casó. Murió ya viejo y dejando a su esposa e hijos en situación económica no muy halagadora. Contribución: Bachiller Rosario Arias.


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Autor:
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Fuente:
diariodesalud.com.do
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Reportaje
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