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Historias de terror : El Asesino del Ciclo de Tres "Peter White" (Cap. V)

13/10/2014 07:18 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El hombre que estuvo a punto de poner fin con la pesadilla, un recuerdo de donde pudo terminar esta historia

Era una tarde del 26 de Octubre, Peter saboreaba una dona con un café expreso, era el momento mas esperado del día, donde se consentía con esa delicia para su paladar, su compañero compartía el ritual, ese año pensaba tomar su jubilación, ya eran 45 años de edad, no quería ir a un escritorio, pensó que aprovechar la pensión por servicio y compartir con su familia era lo que más le interesaba, Ane su esposa era una excepción a la regla, la mayoría de los oficiales a su edad estaban divorciados o vivían de prostituta en prostituta, él a pesar de vivir en un mundo de atrocidades, y entre la maldad de los asesinatos que ha tenido que resolver, su esposa siempre fue la luz, sus hijos ya en la universidad fueron el complemento ideal para no perder el norte.

-White, González vamos, la patrulla encontró un cuerpo en un lote baldío, ya están levantando las pruebas, los quiero allá y su informe de los avances temprano en mi escritorio.

White se extrañó, no había visto al capitán tan efusivo, y lo mas extraño, necesitaba los avances a primera hora, por escrito, normalmente se reunían cuando es el primer día del caso y se le daba una idea hablada y se confirmaba según los avances del caso, este guardaba algo que no explicó.

En la escena del crimen, las fotos, las tomas de huella eran lo primero, luego daban paso a los detectives que por medio de técnicas de observación y lógica planteaban los posibles modus operandi del crimen, para White y su compañero esa escena era lo mas terrible que habían visto, el rostro completamente destrozado, el cuerpo completamente desnudo, los senos desgarrados, las piernas abiertas completamente quebradas, un asesinato atroz, sexual, sádico, no hacia falta el dictamen del forense, la imagen sola revelaba el motivo de tal atrocidad, vieron las uñas de la víctima y tenían rasgos de rasguños, era imposible que un asalto así no hubiera dejado huellas, sangre, de todo debe haber, <Pensó que lo mejor era ir a presionar al forense>.

Cuatro horas habían pasado desde la escenas del crimen, lo primero era identificar a la víctima, no habían denuncias de desapariciones ni secuestros, había que esperar. Un buen rato después el forense llama a los agentes y les explica todas las heridas proporcionadas a la víctima, fue una carnicería, violada, pero sin ningún fluido corporal, no había sangre diferente a la de ella, ni en la escena ni en su cuerpo.  

-¿Cómo es posible?, ¿Reviso bien cada detalle?

Al día siguiente luego de dejar el informe en el escritorio del capitán los detectives comenzaron su pesquisa, lo primero, ubicar la identidad del cadáver, recorrieron calles cercanas, su primera impresión de la mujer es que posiblemente era una prostituta, la cual no la paso nada bien con un cliente psicópata, estuvieron interrogando a los dueños de los bares y alguna que otra informante del gremio de la prostitución, nada encontraron, la mujer parecía haber caído del cielo, no tenían ninguna pista.

Llega una posible pista, Lilian Duran una joven estudiante de ultimo año de derecho, tenia tres días que no era vista en el instituto, y las autoridades de la Universidad pasaron la información a la policía luego de las cuarenta y ocho horas desaparecidas, tal cual era la regla, normalmente aparecían los alumnos con una resaca enorme al tercer día, pero las leyes igual había que cumplirlas. White pensó que no era la persona, ese tipo de crímenes en es ciudad no eran comunes, en su dilatada carrera de veintisiete años no había visto algo igual que incluyera personas que no fueran drogadictos o prostitutas, era la forma en que la muerte podía premiar una vida de excesos y delitos, sin embargo se dirigieron a la institución y pidieron los registros de la estudiante.

Lilian era una estudiante modelo, su círculo era de lo mas selecto de la universidad, un futuro que sus profesores proyectaban de éxito, mientras, la central verificaba el registro de huellas con el cadáver, White interrogó a los compañeros y profesores de Lilian,   cada vez se convencía mas que no cumplía el perfil de víctima, los círculos que frecuentaba no tenían coincidencias como para haber terminado en ese callejón, se sienta en un banco del campus y coloca las notas mas resaltante en su libreta, <piensa> nadie me ha hablado de un novio o pretendiente.  Indagando llega donde Bárbara, la mejor amiga de Lilian, esta le cuenta que ella estaba muy feliz, tenia poco tiempo frecuentando a un hombre un poco mayor que ella, la había enamorado con locura, no era del medio universitario, lo conoció en un café, le facilitó el nombre, Marcus.

Serian las cinco de la tarde, White llega a la estación, va a ver que había conseguido González, si ya tenia la identidad de la prostituta asesinada y el descarte de las huellas de la chica de la universidad, cual fue mi sorpresa cuando vio a una pareja más o menos de su edad, llorando sentados frente al escritorio de González, eran los padres de Lilian, las huellas concordaron, y su experiencia de veintisiete años se fue por el caño, como era posible que una niña así haya terminado de esa manera, no hay lógica, no en donde se desenvolvía, solo hay una posibilidad, Marcus, si alguien fue, eé es el asesino. De inmediato tomo la palabra interrumpiendo a su compañero.

-Disculpen, comprendo su dolor, pero es importante que me respondan esto, ¿tienen idea si su hija mantenía una relación amorosa?.

-Si, nos llamó hace una semana, quería venir a casa, nos iba a presentar a su novio, tenía planes importantes, nos sorprendió, porque no lo había mencionado antes, pensamos que vivió su relación y al momento de estar segura nos llamó.

-¿Y les dijo su nombre?, ¿Algún teléfono?

-Solamente que se llamaba Marcus y era un Escritor muy talentoso.

-Gracias han colaborado muy bien, les informaremos.

-Pero ¿cree que fue Marcus?, ¿El es el asesino?

-No, es solo el procedimiento, les informaremos en su momento.

-González termina y despide a la pareja y se dirige donde White.

-¿Que encontraste?, ¿Por qué Las preguntas tan explícitas?

-El tipo, es el único que no concuerda con la vida perfecta de Lilian, es un bache en la historia, seguro es el culpable, no hay más, es la única explicación para un caso así.

 

Pronto comenzaron los interrogatorios, las búsquedas, tenían datos valiosos, su nombre era Marcus, era escritor y se conocieron en un café, si unían todos los datos hoy mismo lo tendrían en interrogatorio. Al mediodía un avance, en el café de la plaza universitaria, el encargado reconoció la foto de Lilian y describió a Marcus, diariamente se reunían y tomaban un café en ese sitio, tenían alrededor de una semana que no iban. Luego con el retrato hablado y después de visitar distintas oficinas editoras encontramos los datos y dirección de Marcus O'neal, era un destacado escritor, vivía a las afueras en un conjunto residencial selecto pero no ostentoso.

Se dirigió junto a González a la dirección de Marcus O'neal, la casa estaba muy bien cuidada, el jardín impecable, no parecía la casa de un psicópata, pero él era la única explicación. White toca la puerta, González atrás con el arma ligeramente a mano, la puerta abre, y un hombre de aproximadamente veinticinco años, blanco, un metro noventa y tanto, los atiende.

-Puedo ayudarlos en algo (esa fue su presentación)  

-¿Es usted Marcus O'neal?

-El mismo y ¿usted es?

-El detective White, él es mi compañero, el detective González

-¿Detectives?, entonces su visita no es casual, ¿quieren pasar?

-¿Conocía a la señorita Lilian Duran?

-¿Lilian?; claro tuvimos una relación  

-¿Hace cuanto?

-Terminamos hace una semana  

-¿Algún motivo en especial?

-Es una pregunta personal, pero si, si lo hubo, ella quería algo mas serio y yo no.

-Como nos explica que sus padres los estaban esperando en una semana para anunciar quizás pienso yo, su compromiso.

-Dios no, esa fue la razón, habló con sus padres y me informó posterior todo y yo le pedí bajar la velocidad y ella no quiso y terminamos, pero ¿Por qué las preguntas?

-Lilian falleció.

-¿Cómo?, ¿Qué le paso?, ¿Dónde la tienen?

-La asesinaron.

Marcus asumió la noticia, respiró hondo y dijo, ¿quieren que los acompañe?, supongo que soy el principal sospechoso.

-Seria un buen comienzo. (Responde White)

Fue una noche larga, White con toda su experiencia le achacaba la muerte y preguntaba por que la mató, si fue algo enfermizo. Marcus, de forma muy tranquila repetía que lo único que hizo fue amarla, le dijo que podía describir exactamente donde estuvo toda la semana siguiente a su rompimiento, con testigos para cada día, y si veía una diferencia estaba abierto completamente a aclararla.

White se sentía frustrado, no encontraba un agujero en la historia de Marcus, pero sabía que él era culpable, ¿como un hombre que ama a una mujer, no se interesa de su paradero?, tan solo una semana había pasado de su separación, que no fue tormentosa, mas bien todo indicaba una buena comunicación posterior, y una posible reconciliación, ¿porque Lilian no había llamado a sus padres para cancelar la reunión?, muchos porqués, pero todo era circunstancial.

El fiscal que vio el interrogatorio a través de la ventana con vidrio especial en el cuarto continuo, llamo a White, le ordenó que lo soltara, él se había comportado a la altura, declaró, dio la información total de sus paraderos y testigos de ello, no solicito un abogado, no había razón de retenerlo, White ardía en su cólera, pero no podía hacer mas, solo la intuición le mantenía a Marcus como sospechoso, la razón lo exoneraba de cualquier cargo.

El caso de Lilian se enfrió, no hubo nuevos sospechosos, el capitán sobrevivió a la ola negativa de información que cayó en la ciudad, otros casos de menos impacto lo fueron tapando, hasta que quedo archivado.

White no tomó la jubilación, tomó la opción de continuar como detective, nadie lo sabia, pero el caso de Lilian no lo dejaba vivir en paz, su vida cambio, su matrimonio no era el mismo, el vivía obsesionado con ese caso, que aunque estuviera archivado, para él seguía tan abierto como el primer día.

-White, ve con Robinson, , hay una cadáver en las afueras de la ciudad, dicen que no es nada agradable a la vista.

-Voy, déjame terminar mi dona y mi café y salgo, Robinson, muévete muchacho

Tres años han pasado, Gonzalez ya no estaba junto a White, una enfermedad el corazón lo condenó a un escritorio o quizás como dice White lo liberó, ahora su compañero es el Joven Robinson, un novato pero con muchas ganas de hacer la diferencia, le recordaba a él, hasta que encontró que la diferencia siempre estaba ahí, nada cambiaba, pero era parte de un sistema que lo intentaba.

Tres casos que colocaron a un hombre a punto de acabar con la pesadilla

Al llegar a la escena, White queda paralizado, la mujer destrozada, la forma en que estaba colocada, las marcas en su cuerpo, totalmente desnuda, no puede ser, el volvió a atacar.

Dejó a Robinson encargado, le pidió que se quedara con el forense hasta que le diera el informe, el iba tras una pista, luego le informaría.

Estoy seguro que no encontraremos nada, en dos días alguien informara de una mujer desaparecida que no tiene nada que ver con círculos de prostitutas ni drogadictos, debo hablar con el capitán, tiene que dejarme reabrir el caso.

Todo lo que pensó, pasó, el capitán se negó en principio a reabrir el caso, ya que implicaría un principio de asesinato en serie, el FBI cataloga a un homicida en serie después del tercer asesinato con las mismas características, el capitán no quería hacer un movimiento del que luego se arrepintiera, sin embargo al pasar de los días, todo daba la razón a White.

Ya White tenia el archivo en su poder, sin embargo sabía que hacer, sin abrir, le pidió a Robinson esperar alguna denuncia de desaparición de alguna joven de circulo social respetable, universitaria, profesional, Robinson recogió la frente, pensó que lo lógico era una prostituta, sabía que no era drogadicta porque el cuerpo estaba limpio de sustancias y no tenia marcas de agujas, pero no compartía la teoría con su compañero, sin embargo obedeció.

Norma Rémington una joven recién graduada de abogado, fue el nombre que encontró Robinson; hacia dos días que no se presentaba en el bufete, no creía que ella era la asesinada, pero igual fue con la noticia a White.

Eran las cuatro de la tarde White esperaba los resultados de las huellas, al recibir el sobre sellado, lo desgarró y leyó el comunicado, eran idénticas, encontró la identidad de la joven.

-Robinson, vamos, tenemos que ir a un lugar.

Estaba ahí, tres años después, seguro que no tenía mucho que indagar, no había que hacer trabajo policial, aquel lugar reflejaba tranquilidad, todo bien cuidado, nada había cambiado.

Tocó la puerta, Robinson no sabía exactamente que hacia ahí, pero siguió la rutina, se paro atrás de White y ligeramente tenia lista el arma.

-Sr White, ¿a que debo su visita?, hace un tiempo que no sabia de usted.

-Voy a ser directo ¿Conocía a Norma Rémington?

-Debo entender que es por un caso parecido a la última vez que nos vimos.

-Le dije que iba a ser claro y lo voy a cumplir.

 -Iré con usted, aclararemos todo, como la última vez.

Ya en la comisaría, Marcus aclara todo, acepto haber tenido un romance con Norma, haber ido varias veces al bufete y compartir la cama con ella, dejo todos sus movimientos de los últimos treinta días con lujo de detalles y testigos, nada que ocultar, solo la casualidad de conocer a ambas.

El fiscal le ordeno a White soltarlo, no tenia pruebas, solo el hecho de conocerla y estar como afectado en un homicidio con características parecidas, todo circunstancial.

En la puerta de la comisaría se encuentra White, esperando la salida de Marcus, la furia le invade, él, solo él sabía quien era el asesino, pero no podía probarlo, había muchas personas mintiendo o un asesino muy inteligente, no podía soportar que otra vez se saliera con la suya.

-Marcus (grita White)  

-¿Que quiere detective?.

-Tu y yo sabemos que tu las asesinaste

-Creo que le dejé claro que nunca estuve ni cerca de las victimas en el momento del asesinato.

-Debes tener un cómplice.

-No detective, yo actúo solo, pero nada mas escribo, no asesino.

Esa fue la última vez que pudo llamarlo a declarar, sus coartadas eran demasiado perfectas, no daban cabida a pensar en su culpabilidad, el caso cayó junto al otro, se enfrió, no había sospechosos, una coincidencia, pero por el tiempo entre uno y otro se tomó como eso, coincidencia.

Desde ese día determinó que seguiría de cerca  a Marcus, no dejaría que volviera a asesinar, sabia que lo haría, y el momento en que lo haga lo atrapará, nada impedirá que él lo detenga.

-White, si no es así no te encuentro, tan temprano y con un trago en la mano, no es hora para estar en el bar.

-Ya sabes cuando eres un hombre solo, y no tienes familia, el bar se convierte en tu hogar, ¿Qué quieres Robinson?

-Tenemos que entregar el informe, ya hice el mío y el tuyo; firma y demos una vuelta por ahí.

-Pareces mi mujer, lastima que la que tenía me dejó, pero ni así te quiero.

-Dale, vente tomate ese trago y salgamos de aquí.

La vida de White había cambiado mucho, vivía solo, su matrimonio se perdió entre su obsesión por Marcus, y el trabajo. Trabajaba como detective 20 horas al día, apenas dormía, lo que le quedaba de vida lo dedico a desenmascarar a Marcus. Asi pasaron sus últimos tres años.

Esa noche de finales de Octubre, vio como una Joven hermosa entro en la casa de Marcus, tomo fotos de todos los ángulos, ya sabia quien era ella, Marcus la conoció en una librería, la abordó, ella cayó a los pies de aquel hombre, White durante una semana lo tuvo bajo su radar, solo la veía en cafés y en uno que otro lugar publico, hoy era el primer dia que lo visitó a su casa, eran las nueve de la noche, se mantuvo toda la noche en espera de la salida de la joven. Eran las diez de la mañana, no había actividad en a casa, las alarmas en él se prendieron.

La asesino, seguro, debo entrar. ¡No¡ si entro sin una orden lo ayudo, se me va a escapar otra vez, en esta oportunidad un tecnicismo lo ayudaría, no estoy seguro que la haya asesinado. ¡Si lo estoy¡, pero no puedo arriesgar, no lo puedo poner sobre aviso. Debo llamar a Robinson, debe venir mientras yo convenzo a un juez de una orden. <un dilema mental lo cercaba>

Se dirigió a una bomba cercana y desde ahí llamó a Robinson, le pidió que se acercara a la casa, mientras él hacia la guardia, y no dejaba que se escapara esta vez, debían detenerlo.

Robinson llegó, se colocó con el vehículo frente a la casa, apoyaba a White, sabía que algo raro había en aquel hombre, aunque a la vista era inocente, compartía con White el instinto, algo extraño tenía aquel hombre.

White intentó de cualquier forma conseguir una orden, hablo con fiscales, con jueces, con el capitán, nadie le podía dar una orden si no había un delito, llamó a la oficina de la joven Raquel Andrews, no se había reportado, no era lo normal que faltara, pero no había intención de solicitar ayuda policíaca. No obtuvo ayuda, se dirigió donde estaba Robinson, le pregunto si vio algún movimiento, este le dijo que todo ha estado tranquilo, se dirigió a la casa con paso decidido, Robinsón sale del auto y corre hasta alcanzarlo.

-¿Que vas a hacer?  

-Voy a detenerlo

-Pero si hay pruebas en esa casa y entras sin una orden lo van a liberar.

-No pienso buscar pruebas, voy a acabar con esto.

-White, piensa hombre, vas a perder todo.

-Ya perdí todo, esto es lo único que tengo, debo detenerlo.

Tumba la puerta de un fuerte puntapié, y la sorpresa en sus rostros no podía ser mayor, la casa estaba totalmente vacía, no había muebles, todo estaba limpio, como si se hubieran mudado y esperaran a un nuevo inquilino.

Dos días después el cuerpo de Raquel Andrews aparece completamente desfigurado, todo se repetía, para White todo acabó, no había rastro, el sospechoso nunca existió, una muerte más sin explicación.

Tengo setenta años, solo, dios me dio más vida de la que le pedí, mi ex esposa murió hace diez años, otro hombre la acompañó en sus últimos años, solo me queda el televisor, mi último compañero.

White enciende el televisor y ve la noticia que le responderá todas sus preguntas.

 

Próximo capítulo : El Descubrimiento

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R.j. Sulbarán (104 noticias)
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