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Luis Cobos: "Hace falta una revisión de la enseñanza de la música en los colegios"

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09/05/2019 17:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

ISRA ÁLVAREZ

  • El músico y director se pone esta noche al frente de un gran concierto llamado '¡Va por México!' con espíritu solidario y popular.

Lejos de acomodarse en la poltrona elevada del virtuosismo, Luis Cobos se emociona explicando cuál es su trabajo, cómo debe mejorarse la enseñanza de la música y cómo la vanidad es algo que hay que controlar.

El director se pone al frente este viernes del concierto ¡Va por México!, (Teatro Real de Madrid 20 h) homónimo a su último álbum, en el que hace un repaso de la música popular de su "segunda patria".

Su batuta dirigirá a la Europe Symphony Orchestra y al Mariachi Juvenil de Tecalitlán, además de invitados sorpresa. En total, 200 músicos, coros y artistas. Y todo ello en beneficio de FEDER, la Federación Española de Enfermedades Raras.

¿Por qué eligió hacer esta donación a las Enfermedades Raras?

En España hay más de tres millones de personas con enfermedades raras y yo estoy cerca de este tipo de enfermedades y de otras afecciones por cuestiones familiares. Ya el año pasado hice un concierto para Manos Unidas... voy a ir variando. Tengo un compromiso personal con este tipo de temas. Estas organizaciones tienen problemas de fondos, pero también de visibilidad y de que las autoridades se impliquen más.

¿Qué vamos a oír en Va por México?

Es un concierto de música popular Mexicana, orquestada con una orquesta sinfónica y mariachi también, espectacular. También habrá una coral y algunos artistas invitados. Todo con excelencia y calidad.

¿Han intentado empastar ese folklore con la música clásica?

Ha sido un desarrollo sinfónico de la música popular mexicana. Al construir esos arreglos nos hemos ido al mundo de lo sinfónico, pero se ha planteado como una carrera de relevos, como es el mariachi. La voz, la música y los instrumentos se van relevando.

¿Todo se puede llevar a la música clásica?

Normalmente se entiende por música clásica la gran música virtuosística, instrumental y orquestal. Yo lo he llevado a la música orquestal, hemos llevado las melodías y esas emociones a ese estilo y a veces suena a clásico. La gente suele tener en la memoria sobre la música clásica es una orquesta sinfónica tocando melodías, que, por cierto, muchas veces proceden inicialmente de música folklórica, campestre o pastoril.

¿Hay distancia entre el gran público y la música clásica por esa percepción elitista?

Ahora mucho menos. Cuando yo comencé con estos discos quise mostrar a toda esa gente que no pertenecía a la élite de los conciertos, del Real, que se podía acceder. Ahora hay mucha menos distancia, porque hay un acceso mucho más fácil a la música sinfónica. Aún así sigue habiendo, claro, porque el que cultiva ese tipo de música tiene mucha más información, ha estudiado más su historia... Los que estamos involucrados en conjuntos instrumentales de alta calidad sabemos que tampoco hay mucha distancia ya en eso. Antes se decía "el sonido banda", porque sonaba como un poco desafinado, pero ahora los chicos de una banda de pueblo estudian en los conservatorios y se tiene un muy buen nivel.

Empezó usted muy joven, ¿la llamada de la música es como una llamada divina?

Yo no diría tanto, aunque la música tiene una parte de divinidad reconocida. Mi padre era muy aficionado a la música, tocaba instrumentos, aunque no era profesional y todos mis hermanos estudiamos solfeo y fuimos a la banda a aprender instrumentos y yo fui el último de ocho y el que cuajé. Soy de un pueblo de 15.000 habitantes de los que 1.200 son músicos... casi me tocó por porcentaje (risas). La banda de allí tiene casi 170 años [Banda de Música Filarmónica Beethoven]. Estaba en el sitio adecuado y coincidió que mis aptitudes daban para ello.

Tiene usted allí una estatua, pero ¿para cuando un molino como el de Sara Montiel?

(Risas) No me lo he peleado, pero es que Sara era una figura fascinante y una gran artista. Tenemos parientes en común. Para mí es bastante orgullo que en el parque donde yo jugaba de pequeño y tocábamos con la banda le hayan puesto mi nombre y mi estatua.

¿Presume mucho de ello?

Es algo que le pasa a muy poca gente. En una ocasión estaba en una cena en Los Ángeles, previa a los Grammy, estábamos en una mesa con muchas estrellas, estaba Bárbara Streisand o Jane Fonda y el alcalde de Los Ángeles les dijo "sí, vosotros tenéis una estrella en el suelo, pero este señor tiene una estatua de bronce" (risas).

¿Le infla el ego?

No. A mi ya me ayudó que a los siete años era tiple solista, la gente cree que se pone "triple", pero no y cuando cantaba en los oficios religiosos las madres les decían a los niños "tienes que parecerte a Luisito". Así que yo ya venía curado y ya entonces vi que eso era bueno y era malo, porque algunos compañeros de la escuela te miraban mal. Mi análisis es el que hacía Picasso: la fama es un castigo de Dios sobre el hombre. No andaba desencaminado. La vanidad hay que trabajársela. En cualquier caso la vida se ocupa un poco de eso, porque te da y te quita. Cuando tienes una trayectoria larga y no esperas que el mundo tiemble cuando sales de tu casa se te cura. Hay gente que tiene una infección más intensa y les cuesta mucho.

¿Es más difícil dirigir a un artista estrella o a una orquesta?

Si la estrella es Plácido Domingo es facilísimo, si el artista es diferente a lo mejor es más fácil una orquesta.

¿Y cuál es la dificultad de dirigir una orquesta?

Las orquestas son grupos muy bien formados y lo difícil no es dirigirlas, lo difícil es transmitir emociones y que esa orquesta se lo crea y transmita esa emoción al público: esa es la labor del director de orquesta. Hay que ganar la pelea psicológica de ponerte delante de profesionales muy bien formados, que saben mucho, que han tocado con mucha gente y les tienes que convencer de que transmitan el mensaje como tú lo ves.

Explique por favor a un profano cuál es la labor de un director de orquesta.

La cantidad de metros que puede haber entre un timbalero y un contrabajo o un segundo violín es muy grande e impide que puedan estar tocando algo si no es muy rítmico o muy conocido. El que percibe todos los matices es el director, que está justo en el centro y por eso está siempre indicando cosas. Él percibe si hay instrumentos que proyectan más o las particularidades de cada auditorio. El lenguaje orquestal es un lenguaje fraccionado, con elementos que hacen que se entienda el todo. Tiene que haber alguien que ayude a mantener el ritmo. Hay obras que cambian de ritmo muy sutilmente y el director lo va marcando.

Usted llenó el Bernabéu con música sinfónica, ¿eso ya no pasa?

Se dan circunstancias en la vida que hace que produzcan esas cosas. Yo he hecho conciertos de 50.000 personas, pero aquello fue una eclosión. Esas cosas pasan en momentos determinados. La década de los 80 fue un cruce de caminos de creatividad, de talento y de libertad. En España salíamos de una dictadura y todo el mundo estaba desando probar.

En las escuelas aún se enseña música con una flauta... ¿Se enseña mal la música en España?

Muy mal, es un tremendo error. No es que se enseña mal, es que no se enseña. Si yo aprendo chino para no ir a China, es absurdo. Una flauta es un instrumento que un niño no va a seguir tocando ni lo tocará de mayor, no tiene futuro. Yo enseñaría guitarra, o piano. Esa asignatura no debería ser una "maría", debería ser un encuentro con la música. Hace falta una revisión de la enseñanza de la música en los colegios. En España hay muchísimo talento y los jóvenes necesitan lugares donde desarrollarse en libertad y con creatividad.

¿Todos los estilos de música son lícitos?

Yo no limitaría ni denostaría nada. Detrás de estilos como el rap hay un talento poético brutal, por ejemplo. La gente se tiene que poder expresar a través del arte como quiera. Paul McCartney me decía una vez que no hay que medir la inteligencia, sino en qué eres inteligente. Me contaba que su madre estaba preocupada porque no le iba bien en el colegio y que se metió a la música y no le fue mal.


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