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La Fuga de San Cristobal cumple 79 años y no se olvida en Navarra

01/11/2017 06:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El monte Ezkaba sobre el que asienta el Fuerte de San Cristóbal, es un inmenso cementerio de víctimas de la opresión y al 22 de mayo una fecha inolvidable de la Memoria Histórica

 

“Se olvidaron de que los muertos tenían vivos y los vivos, memoria”, se han vuelto a oir esas palabras en el el 79º aniversario de la fuga del Fuerte Ezkaba – San Cristóbal, celebrado este año una vez más- En 1988 se realizó el primer homenaje a los muertos en la fuga de San Critóbal con la idea de mantener vivo el recuerdo. Desde entonces se ha ido repitiendo en la puerta del Fuerte y en el monte Ezkaba todos los años, con  inauguración de placas en cada lugar y lágrimas no siempre de tristeza. “Se trata de hacer un reconocimiento de esas personas. Para la historia tiene que quedar muy claro quiénes son los culpables”. “Con San Cristóbal -repite Koldo Pla- habría que hacer un lugar de la memoria. No es un buen comienzo para el uso del Fuerte algo que no tenga como eje la Memoria Histórica, porque el uso real y final del mismo ha sido siempre una cárcel. Pero cada recordatorio resume la preocupación y la necesidad del conocimiento que tienen las familias de los muertos de acompañarles en su fuga del Fuerte Ezkaba el 22 de mayo de 1938, de acuerdo con el espíritu de la Memoria Histórica. 

La Asociación de Fusilados de Navarra sigue trabajando tambien hoy para que el fuerte sea recuperado como lugar imborrable para esa memoria. 'No sería bueno que el fuerte fuera visitado solo por turistas o habitantes de la zona que quieren conocer esos lugares que han sido el escenario de una cruel represión, pocas veces vista. La recuperacion del fuerte constituye un requisito para abrir y apropiarse de una página inolvidable de la de la memoria histórica'La historia parecía haber marcado el fuerte desde que se decidió construirlo como algo inexpugnable, aunque no propio para seres humanos. 

 “La verdadera historia de la Prisión del Fuerte San Cristobal”, contada por Diasporaweb, resume los hechos históricos de este centenario fuerte  tras quedar obsoleto para su función para convertirse en prisión de hecho en los años 30, aunque lo es oficialmente algo más tarde con los “sucesos” de Asturias. La Revolución de Asturias en 1934, es la clave: se produjeron unas situaciones que dieron lugar a unos hechos muy raros, antes y después: los primeros presos gubernativos entraban y salían del penal, en libertad. Cuando salían a muchos, los militares o la gente de Mola, del Requeté o de la Falange- les esperaba,   los mataba y se les enterraba en lugares desconocidos. Después de la Fuga a todos los que mataban en el monte se les daba tierra en sitios diseminados. “Se sabe más o menos dónde están algunas fosas pero no quiénes están enterrados en ellas”. Pero, aún más misterioso, existen actas encubiertas en las que hasta 21 personas habrían muerto el mismo día todos por “traumatismos”. Las fosas contienen muertos enterrados en vertical, ¿ para que cupiesen más?. Y, por último, la de las 14 personas fusiladas en la Ciudadela de Pamplona. Casos particulares, como el del nieto de Primitivo Miguel Prichilla, uno de los fusilados, y su nieto Miguel, años pasados, como homenaje al abuelo, llevó a cabo el Camino de Santiago al revés para al llegar a la Ciudadela, recoger tierra, subir al fuerte, pasar la frontera y comenzar desde ahí de nuevo el Camino hasta la Torre de Hércules. 

 En 1934 se produjo la primera avalancha de presos de la revolución de Asturias y avalancha también de ejecuciones y con ellas, llegó el primer enterramiento. Un año después, el segundo. A partir de ahí, los enterramientos se realizan en los cementerios de pueblos del entorno, desde 1934 hasta 1947. Pasando por sobre todo de las víctimas en la fuga de mayo 1938.Eso es cuenta aparte. 

La contabilidad de la fuga: la magnitud de una evasion se mide por las cifras Si se hace la pregunta por ahí sobre fugas de presos en cuanto a cantidad, ¿cuál se cree que ha sido la fuga más masiva que jamás se ha producido en España el último siglo?. Muchos responderían que la fuga de Segovia, a lo cual ayudan hasta los libros y el cine. Esta ocurió en 1976 y huyeron 29 presos, en su mayoría etarras. Ha quedado en la memoria colectiva el episodio más espectacular de este tipo en muchos años. Sin embargo, como respuesta sería errónea. La de Segovia no es, ni de lejos, la mayor evasión que ha habido en suelo ibérico antes y después de la guerra civil. La más grande de todas ha quedado hace mucho tiempo en el olvido, y la han recuerdan tan sólo, los ya escasos supervivientes del hecho y sus descendientes. Es ésta del Fuerte de San Cristóbal.

La magnitud de una evasión se aprecia en las cifras. Había 2.550 presos en el fuerte San Cristobal (año 1938, antes y después)  se fugaron unos 800.). Los presos soportaban unas condiciones inhumanas de hacinamiento, malnutrición, etc.. muerte por inanicion, tuberculosis, torturas, palizas..que se han descrito aquí y allá. Y la tortura era diaria, noche y dia:el hambre.. El exíguo rancho de habas con bichos servía para que los prisioneros sufrieran hambre pemanente y vivieran obsesionados con comer.Son muchos factores que no hay que olvidar en la fuga y éste es uno. Hubo sacas de los falangistas de los pueblos cercanos, aunque no se sabe cuántas. Camisas azules de distintos pueblos entraban en el fuerte para sacar presos y fusilarlos por lo que hay otro grupo de más de 130 víctimas que fueron enterrados en un cementerio creado cerca del fuerte tras la queja de los ayuntamientos vecinos de que los cementerios locales se estaban quedando sin espacio para sus muertos por culpa de falangistas sanguinarios.

Propiamente no había entierros individuales sino fosas comunes “de las que ahora se está realizando la paciente exhumación” y se van conociendo detalles sueltos como la detención de cuatro prisioneros en Artica que fueron a parar a Berriozar y “que estuvieron custodiados en la escuela antigua y al día siguiente los fusilaron. ¿Juicio?”….no se tiene noticia concreta de ninguno.

 

En mayo 1938, hartos de este infierno, un puñado de presos urdió una fuga y unos centenares decidieron jugarse la vida y la libertad o la muerte a cara y cruz.El plan de la huida masiva era muy bueno, pero su desarollo en cuanto organización e información pésimos y erráticos.

Un grupo de cabecillas, se juramentó para mantener en pincipio el plan en secreto y los dirigentes decidieron no comunicarlo sino a unos pocos para evitar “fugas” que llegaran a oidos de chivatos, infiltrados, guardianes o soldados y fueran capturados todos pronto, y fusilados.Por eso la mayoría de los 2.550 presos del fuerte no se enteró de la fuga o se dio cuenta una vez que ya ésta estaba en marcha, cuando ya una treintena de prisioneros había logrado hacerse con el control de la entrada tras reducir a los guardias del penal y a los 92 soldados de la guardia exterior. De él se sabe su nombre y detalles. 

El “cerebro gris” se llamaba Leopoldo Pico, tenía 27 años y había nacido en Rasines (Cantabria). Pronto se fue a vivir con su familia a Bilbao para trabajar en Euskalduna. Era uno de los dirigentes de izquierdas más activo de Bilbaoque vivía en una casa del sindicato en la calle Correo, Bilbao. Alardeaba de ser del bocho. Fue detenido durante una huelga..y encerrado en el Fuerte de San Cristóbal.Aquí podría comenzar todo. 

La mente pensante de la fuga murió ”debidamente” fusilado aun antes del juicio, según afirmaba orgulloso el fiscal; terminó en el monte de un tiro de Mauser, según una versión de los fugados; o ejecutado en un cuarto de la prisión nada más ser capturado, según otro relato. La leyenda de su fin no termina nunca.

Se había elegido la hora de la cena del domingo 22 de mayo para iniciar la fuga, cuando todas las puertas de brigadas, pabellones, enfermería y cuerpo de guardia tenían que ser abiertas para llevar la comida a los presos.

A las ocho de la tarde, varios prisioneros del grupo de complotados sorprendieron al guardián que les llevaba el rancho en una gran cazuela a la primera mesa y lo encerraron en el sótano con sus tres ordenanzas. Uno del grupito de presos, vestido con el abrigo y la gorra del guardián, empuñó la pistola de éste y seguido por sus compañeros cruzó el patio hacia las oficinas capturando al jefe de servicios y a un ayudante. Con él engañaron al guardián que estaba al otro lado de la puerta de los rastrillos por los que se accedía al patio del cuerpo de guardia. Le detuvieron y le quitaron las llaves de los rastrillos y de las puertas de salida.

Mientras tanto, otro grupo de presos, logró entrar en la cocina y retener al guardián, a los cocineros y a tres funcionarios y encerrarlos en el cuarto de las herramientas. Desde ahí, armados con dos martillos, una piqueta, dos trozos de cañería y un hierro, llegaron a otra puerta exterior custodiada por dos centinelas. Redujeron a uno, pero el otro comenzó a dar voces y murió tras golpearse con una pared de hierro. No mataron a nadie.Fue un accidente. 

A los dos grupos que estaban iniciando la fuga, se les sumaron otros presos hasta formar un grupo de unos cincuenta; entonces abrieron los rastrillos para salir al patio que ocupaba la guardia exterior. Sorprendieron a los soldados que cenaban tranquilamente en el comedor, se apoderaron de los 70 fusiles y bayonetas que tenían con los que rindieron al casi centenar de centinelas que vigilaban desde las garitas exteriores que rodeaban el Fuerte.

Dos de los 92 soldados de guardia, sin embargo, lograron escapar monte abajo y dieron la voz de alarma al Batallón 331 de guardia al que pertenecían. Un corneta que desde Pamplona estaba llegando de servicio al Fuerte vio de lejos que algo raro pasaba, dio media vuelta y se fue derecho a  Pamplona y dio la alarma. Más tarde fue ascenido y condecorado por el general Mola.

La primera parte del plan de fuga de Leopoldo Picó y los organizadores, una treintena de prisioneros políticos funcionó.. Las puertas del penal habían quedado abiertas para los 2.550 presos que abarrotaban la prisión navarra en ese momento. “! A la calle compañeros¡. Libertad!!”.

Ese 22 de mayo, 796 presos vivieron un sueño de libertad que había comenzado a forjarse en la mente de Leopoldo Pico, tiempo después fue ejecutado.

 

A las 8 y media las puertas del fuerte estaban abiertas. “¡Sois libres!”, “¡A Francia!”, se oía casi como única sugerencia y muchos animaban a sus compañeros. Sin embargo los prisioneros dudaban. Era una sorpresa para los casi 2.500 presos, casi todos republicanos, algunos eibarreses hablando euskera entre sí, otros anarquistas que no estaban al corriente de los planes de fuga. Muchos temían que fuera una trampa de los guardias para asesinarlos una vez atravesaran la puerta. Quizá muchos sintieron lo mismo que Leopoldo Cámara que, cuando cruzó la puerta principal gritó con toda su alma ”¡Viva la libertad !”. Y dice que “nunca podré olvidarlo porque fue el momento más feliz de mi vida”.Desnutridos y con apenas acceso a agua potable durante meses, muchos de los prisioneros dudaban de sus fuerzas y de las posibilidades de éxito de la evasión.

El desconcierto era total, había rumores y conversaciones a gritos entre ellos, abrazos, risas, lágrimas de emoción, porque nadie ni se imaginaba que la fuga era real y estuvieran ante sus ojos las puertas del fuerte abiertas de par en par. Estaba oscureciendo y nadie conocía el camino para salir del monte Ezkaba y muchos siguieron gritando” ¡!a Francia¡! pero, ¿dónde estaba Francia?. Algunos sí se decidieron a seguir a otros al azar con destino a donde pensaban podía estar la frontera francesa(¿)situada en realidad a apenas 50 kilómetros del fuerte. Porque si “¡a Francia¡” era el lema de la huida, tan sólo tres consiguieron el objetivo de alcanzar ese país. El resto vivió una auténtica cacería humana. 

La mayoría, debilitados por el hambre y casi sin zapatos, se encontraron pronto desorientados y sin resuello. Consta que al día siguiente de la fuga, 23 mayo se detuvo a 259 evadidos, el día 24 ya eran 445 y los días sucesivos fueron cayendo en grupos menores.

Los perseguidores, con la dirección de algunos guardianes, controlaron pronto los pueblos, los caminos y los puentes…Equipados con potentes reflectores que llevó en camiones el falangista infilrado Alvarez de Toledo, que habia logrado salir del fuerte mezclado con los fugados, armas de fuego de todas clases y épocas, los cazadores tambien tenía ametralladoras.. les fueron cazando uno a uno como a conejos. El conejo fue el animal que sería como  modelo: ni se resiste, se rinde de inmedaito, no arma escándalo, está quieto y acurrucodo..Es el blanco perfecto. 

“Las tropas nos perseguían a tiros por los montes, armados de fusiles Mauser de reglamento, escopetas de caza, machetes, hachas, matandonos como a animales, y al que veían asomar la cabeza lo liquidaban disparádole sin preguntarle ni el nombre. Así que nos fuimos dividiendo y dividiendo, y al final íbamos dos gallegos y yo, que soy de León, juntos. Pero aún no sabíamos por dónde quedaba Francia. Por la noche avanzábamos cientos de metros y durante el día permanecíamos agazapados, hasta que ya no aguantabamos más el hambre y nos arriesgamos a plena luz del día a comer lo que pillabamos, hierbas o raices. Llegamos a un pueblo, Gascue-Odieta, y una mujer avisó a los militares. Vinieron a por nosotros, pero, antes de devolvernos al fuerte, la señora nos dio el mejor manjar que he probado en mi vida, un plato de sopa, ¡con fideos!', recordó Félix Álvarez, preso en el penal durante cuatro años, declaró a la prensa !en 2007!.

Se identificaron en el monte a 187 cadáveres de la cacería, a los que hay que añadir 24 muertos más sin identificación. Según la contabilidad de la dirección del fuerte quedaban otros cuatro, que pudieron huir de la represión y tras las intensas pesquisas desarrolladas para capturar a los fugados del fuerte. A todos los que  fueron encontrados rezagados se les fusiló sobre el lugar. Aunque la mayor parte pereció en Ezkabarte, que es la cara norte del monte, en Oláibar y en Baztán, aunque casi todos están registrados como muertos en Ansoáin en la falda sur. En total, 211 hombres asesinados.

 

Indiscriminadamente durante la cacería de los fugados, se extendió hasta los valles al Norte de la ciudad y “arrojó el número de 200 víctimas", cifra que ha confirmado un comunicado del Ayuntamiento. 

La captura final:noticias de la fuga en  Pamplona.

 Los metían en una gran celda de castigo, a patadas o culatazos desnudos y sin comida los tres primeros días, sólo con media hora de patio al amanecer. Los prisioneros se fueron enterando de que más de 100 de los fugados habían sido asesinados en el monte por los falangistas, soldados, requetés o voluntarios de los pueblos, en apenas 24 horas. 

La noticia de la fuga cayó muy mal en Pamplona entre los mandos de los alzados, y aunque hubo muchas voces en favor de un castigo ejemplar( pasarlos por las armas) para los 92 soldados de guardia en las garitas del exterior de la fortaleza que se habían rendido a los complotados. El general Mola sin embargo no quiso juzgarlos (no por falta de ganas), sino para no alterar el frágil equilibrio de la Unifificación de la Falange y el Requeté, decretado por Franco para hacerse con la Jefatura unitaria del Movimiento. Por eso, Mola impuso censura total sobre lo ocurrido en San Cristóbal pues temía que se filtrara algo al exterior y Franco, su potencial rival en el mando del Alzamiento el 18 de julio 1936 en esos días, se enterara. Y hasta que Mola murió en accidente de avión en Burgos tiempo después, siempre temió que Franco se supiera demasiado pronto de una fuga colectiva y se aprovechara de las aguas revueltas de aquella huida escandalosa para quedar solo en cabeza de Alzamiento Nacional, tras desbancar a Mola. Es difícil reconstruir objetivamente los hechos y separar la verdad y las especulaciones,   de la mentiras de la prensa falangista o carlista.

Comentarios de la prensa franquista 

La huida de tantos presos no podía pasar inadvertida en los medios del exterior y la prensa de la España franquista no tuvo más remedio que hablar de la fuga. El 30 de mayo de 1938, ocho días después de la evasión, la “Hoja Oficial del Lunes” del 'Diario de Navarra', publicaba una nota del Servicio Nacional de Prensa con el título “Fracasada revuelta de una cuarta parte de los presos detenidos por delitos comunes en el fuerte de San Cristobal. La prensa francesa a sueldo de los rojos ha voceado la información, con motivo de la evasión del Fuerte de Pamplona, “los malhechores aprovecharon la benevolencia de los guardianes para dar muerte a algunos de ellos y en el tumulto se echaron al campo, y ahora algunos periodistas galos  se dedican a forjar fantásticas novelas difamatorias contra la España nacional. Los reclusos más indeseables, consiguieron arrastrar a a caentenares de criminales de la misma calaña, valiéndose precisamente del buen trato del régimen humano  que se aplica en la España del general Franco y se le ha agradecuido con este abuso criminal“.

El servicio de prensa franquista y desde luego el falangista Alcazar de Velasco, mintieron cuando hablaron sobre las características de los presos evadidos. “Sépase-decía el informe oficial de prensa- para el debido encuadramiento de este episodio, que todos los implicados -salvo un reo de delito político- estaban sometidos a procesos por crímenes de derecho común de la peor especie y que dos terceras partes de los reclusos -entre ellos, por cierto, el único condenado a muerte- se negaron a participar en el plan de evasión que ha intentado llevar a cabo un puñado de asesinos, atracadores, ladrones, que por estos delitos de asesinato, asalto y robo a mano armada estaban condenados a prisión y recluidos en San Cristóbal. Cuantos tomaron parte en el suceso están en manos de la justicia y serán enjuiciados“.

En las posteriores diligencias aparece cómo un héroe el falangista Ángel Alcázar de Velasco que alertó a la guardia Civil.Por su valor vio anulada su pena de 30 años por rebelión contr Franco, lo mismo que otros 60 internos “por colaborar“. Alcazar de Velasco había tratado de dar un golpe de estado contra Franco en Valladolid, bajo las órdenes el dirigente falangista Hedilla. Parte de la Falange se oponía al Decreto de Unificación con el Requeté . Es por eso que estaba preso en el Fuerte y aprovechó la huida de Picó y los suyos para salir de la prisión. Se fue a Pamplona y se distinguió entre los seguidores. Franco le perdonó y más tarde le condecoró antes de que Mola pudiera hacerlo. Era un héroe contra la canalla del Fuerte. Se hizo su popia leyenda. Fue desde entonces un gran figura en Navarra. El director del establecimiento, Alfonso de Rojas, fue destituido de su cargo.

 

 

En “Pensamiento Navarro” hizo una referencia.El periódico tiuló “una victoria de los mozos del general Mola sobre los rojos.” 

Uno de los “recuperados” recibió un balazo en el bíceps -y se dijo que le alcanzó una bala explosiva y hubo que amputarle el brazo izquierdo.Eso significa que las balas explosivas, llegadas vía Hitler-se emplearon en la persecucón. 

De los capturados, 16 fueron sometidos a juicio acusados de ser cabecillas, uno fue internado en el manicomio de Pamplona y otros 14 fueron condenados a muerte y fusilados en la Vuelta del Castillo, detrás de la ciudadela de Pamplona el 8 de septiembre de ese mismo año: Gerardo Aguado Gómez, Teodoro Aguado Gómez, Bautista Álvarez Blanco, Calixto Carbonero Nieto, Antonio Casas Mateo, Daniel Elorza Ormaetxea, Antonio Escudero Alconero, Ricardo Fernández Cabal, Francisco Herrero Casado, Francisco Hervas Salome, Primitivo Miguel Frechilla, Miguel Nieto Gallego, Rafael Pérez García y Baltasar Rabanillo Rodríguez.

El fuerte y sus alrededores, abandonado por el Ejército, es hoy día una gran fosa común. 

 Pero la vida dentro del Fuerte siguíó años y seguimos en el Fuerte entre los que no han escapado. En los siguientes cuatro años, muchos más presos morirían en el penal a causa de los castigos ya en las pésimas condiciones de higiene y alimentación del penal.  

 El historiador Koldo Pla dijo hace tres años que aún continúan enterrados en algún punto del monte y alrededores, algunos de los 207 presos abatidos en la cacería inmediata, el día 23. 'Hemos localizado algunas fosas, pero no sabemos quién hay dentro', señala. Insistimos  en que los restos mortales de los fugados no son los únicos que permanecen bajo tierra en las inmediaciones del fuerte. Junto a ellos se encuentran diseminados por los montes cercanos, los restos mortales de alrededor de otros 200 presos 'gubernativos' (no registrados) a los que nadie da razón por que se les eliminaba en  los días de la Revolución de Asturias, están por allí los muertos en las sacas que los falangistas ultras de distintos pueblos mataban para “pasar el rato”. Hay otro grupo de más de 130 víctimas que fueron enterrados en un cementerio improvisado cercano al fuerte tras la queja de los ayuntamientos vecinos de que los cementerios locales se estaban quedando sin espacio para sus muertos. 

Sobre este cementerio, antropólogos forenses de la meritoria Sociedad de Ciencias Aranzadi ya han conseguido exhumar alrededor de 40 cadáveres y tratan de localizar a sus familias. Pero si hay algo que destaca de este camposanto es la peculiar forma de enterramiento. Muchos de los cadáveres exhumados tenían entre las piernas una botella de cristal que guardaba una ficha personal que indicaba el nombre de la víctima, su domicilio, quiénes eran sus padres, el presunto delito cometido y quizás la supuesta causa de defunción generalmente por arma de fuego o “traumatismo”.

La botella tenía dentro un papel que recogía su nombre y el por qué de su condena y muerte. Por esto se le conoce como "el cementerio de las botellas". Se les enterró en filas de 5, y estaba preparado para enterrar a unos 400.

El tapón de rosca de la botella deja ver a veces un recorte de periódico enrollado que llevaba dentro lo que ha permitido conservar en el interior de la botella, documentos históricos preciosos de la vida diaria del penal que los periódicos reseában en sus columnas. En el que lleva fecha del 26 de diciembre de 1.943, un funcionario anota a lápiz que “La contabilidad de los fallecidos por tuberculosis pulmonar es aterradora” y la información se ha salvado en parte por las botellas.

En 2007 se produjeron las primeras exhumaciones. Cuarenta y cinco familias solicitaron hacerlas y al resto de enterrados se les cubrió con una tela y una etiqueta. Como decimos muchos eran sepultados con una botella, daba igual la forma pero contenía los datos con nombre y número de registro del cadáver.

 Fue en principio una orden de Franco para identificar a los muertos de la guerra en general, con las chapas de la botellas y, si no las había, con el recipiente. Por eso se le conoce como "el cementerio de las botellas".

La verdadera historia de esta huida masiva de presos es tema perenne del amor del hombre por su libertad y una condena de los opresores

Una de ellas es la encontrada en los restos mortales de Andrés Gangoiti. El papel que se guardaba en el interior de la botella, a diferencia de otros muchos, se ha conservado intacto, aún con el paso del tiempo.           

'Andrés Gangoiti Cuesta falleció en este establecimiento el día de la fecha a consecuencia de tuberculosis pulmonar. Preso número 42. Tenía 23 años de edad, soltero, marino de profesión. Natural de Gorliz (Vizcaya) y vecino de Bilbao. Hijo de Lorenzo y de Lucía. Este penado fue condenado a la pena de 30 años por un consejo de guerra celebrado en San Sebastián por el delito de adhesión a la Rebelión', reza el documento.  

La tubeerculosis, un médico republicano

 A raíz de los pseudojuicios de las fugas, mejoraron las condiciones de vida. Apareció un nuevo capellán con una mejor actitud. Comenzan los talleres, salían y entraban cartas o dejaban entrar a los hijos, lo que facilitaba la vida dentro de la prisión. Uno de los protagonistas era Francisco Lamas, un preso de Lugo, médico, que comenzó a atender a los compañeros y pasó a ser el médico real de la cárcel. Creó una enfermería, trató la tuberculosis, aparecieron por primera vez camas y crearon el embrión del hospital penitenciario.

Cuando el penal se convirtió en hospital para tuberculosos, entre 1.942 y 1.945, hay constancia de la muerte de 145 presos, la mayoría por tuberculosis, que estaban enterrados en el cementerio del fuerte, pero no hay cruces ni lápidas como es usual en un camposanto. 

Pero la atención de los tuberculosos mejoró gracias a Francisco Lamas, era republicano, preso en también el fuerte, cuidaba gratis a los presos enfermos como si fueran sus hijos con gran sacrificio personal, pero eran demasiados y no había medicinas. La tuberculosis fue, como enfermedad, la más extendida en el Fuerte mientras sirvió de mazmorra, campo de concentración o casa de los muertos en vida. La de los zombies de la guerra de Franco y Mola. 

 Poco a poco, fueron desapareciendo los presos sanos del penal y se fueron quedando los reclusos enfermos. Se mantenía también algunos de los fugados como castigo y se les endurecía su vida en prisión haciéndolos convivir con los enfermos de tuberculosis.

Con el tiempo se quedó el penal como hospital penitenciario, hasta el punto de que el 96% de las muertes eran producidas por la tuberculosis. Toda esta situación se traducirá también en los cementerios, saturados en la cendea y con quejas de los vecinos por falta de sitio. Ello hace que se construya un cementario propio y organizado. El capellán iba señalando en un cuadro el año de enterramiento y el número. Había una fila aparte que denominaban “cementerio civil” porque no querían servicios religiosos.

  

El fuerte por dentro:una fábrica de zombies deseperados, la vida de los que no pudieron escapar

Las brigadas eran cinco locales donde se hacinaban la mayoría de los presos. Las brigadas 1ª, 2ª y 3ª ocupaban respectivamente las plantas sótano, primera y segunda de un edificio de cien metros de largo con ventanas que miraban al norte, al patio del penal de 100 por 15 m. En cada una de estas tres brigadas vivían entre 500 y 550 hombres, unos 50 por cada una de las 11 naves de cada brigada, a las que se accedía por un túnel que recorría toda la brigada. A cada preso le tocaba un metro cuadrado para comer, dormir y pasar todo el día excepto las horas de patio 

En las brigadas faltaba de todo, no había retretes excepto un servicio sin taza para más de 500 hombres, una bombilla de 25 watios por nave y ventanas con barrotes, sin cristales por donde entraba el frío libremente; si alguno se acercaba a la ventana uno de los 92 guardianes podían dispararle desde su garita, lo cual ocurría muchas veces y no había investigación sino  enterramiento. ¿Causa para que constara en el acta de fallecimiento?..pues podía ser “traumatismo”.

 La 1ª brigada era un escenario de pesadilla:

En sus naves dormían y “vivían” los presos con luz artificial. El agua escurría por las paredes, el frío se metía en los huesos. Se notaba  falta de oxígeno, sitio horroroso que debió tomar como modelo para el Infierno el escritor Dante Alighieri. Era un patio rehundido, donde casi ni entraba el sol, allí vivía humanos, viendo solo un trocito de cielo.

 El agua se filtraba por las paredes de piedra en la oscuridad más absoluta; había ventanas de medio punto a ras de patio, en lo alto, por donde entraba el aire a duras penas que respetaba el suelo resbaladizo y lleno de suciedad acumulada en forma de pecina, una auténtica pocilga irrespirable. En aquel frío mortal, los presos dormían en hileras con la ropa puesta, unos acurrucados contra los otros, apenas si cabían, sobre un suelo húmedo, separados de éste por el petate o por la manta, quien tenía la suerte de tenerlos.Y así la noche era un concierto de toses que salían de lo más profundo de los pulmones

 Pasillo central de la Brigada 1ª o la subterránea.

 Había otras dos brigadas más reducidas. La 4ª, sita en el edificio que existe al final del patio, y se accedía a ella por la misma puerta que las tres primeras, pero girando a la derecha. Y la 5ª, llamada brigada de patio, dedicada en su mayor parte a los presos comunes, situada en la planta baja del edificio de pabellones. Los pabellones también albergaban a presos. Eran tres y estaban en otro edificio de 100 m. de largo, paralelo al de las brigadas, separados ambos por el patio. En los pabellones se albergaban los presos distinguidos, militares, intelectuales, trabajadores muy cualificados que recibían mejor trato. Se albergaban en celdas situa en tres plantas, correspondientes a los pabellones 1º, 2º y 3º 

En su planta baja estaban las oficinas, la brigada de patio, la cocina y los locutorios para las visitas. Por cocina había dos pequeñas salas para preparar la comida a 2550 personas. La atendían presos comunes. Había un Economato situado en la planta baja del edificio que contenía la brigada 4ª., donde se vendían muy caros algunos alimentos y tabaco. El administrador y el director del penal robaban por partida doble a los indefensos presos: reduciéndoles el rancho asignado y obligando a quienes recibieran dinero a comprar alimentos en el Economato. 

Daría casi verguenza ver cómo se alimentaban los presos de San Cristóbal. A los presos se les alimentaba básicamente de pan y patatas. La cocina era un trabajo y destino codiciado por los prisioneros. La tarea de pelar las patatas permitía apropiarse de las mondas como alimento complementario. Sólo se podía conseguir pan en el Economato, ¿y el dinero?…En el Economato lo mejor que se podía comprar eran la barrita de pan. Había presos que comían al día, las escasas patatas y el pan Y a veces pan y agua, que no abundaba. 

El Fuerte estaba rodeado por fuera por garitas de guardia desde donde se controlaba desde lo alto el patio a los presos, el edificio de las brigadas, el de los pabellones y el exterior del Fuerte. Todo. Parecía que no había escapatoria. 

Los soldados tenían sus propias dependencias, nada más pasar la puerta de acceso al Fuerte estaban sus dormitorios, comedor, cuerpo de guardia y otro patio, que comunicaba con el patio de los presos patio a través de un túnel con dos puertas llamado Rastrillo. Los presos estaban vigilados las 24 horas del día 

El túnel de rastrillos: comunicaba el patio del Penal con el patio del Cuerpo de guardia. En una celda de castigo situada en el túnel de rastrillos se torturaba, labor que cumplían los funcionarios más sádicos, algunos guardianes, algunos oficiales envidiosos y ávidos de botín, y algún falagista vengativo.

 

El hambre fue el problema más grave para todos. Se les estaba matando de hambre deliberadamente y hay pruebas.

Podían recibir paquetes de comida de su familia, pero casi nunca llegaban a su destino, si llegaban. O venían incompletos tras ser revisados y robados por los funcionarios. Los presos que recibían algún dinero podían cambiarlo por tickets para comprar en el Economato, pero allí todo era muy caro y no todos recibían dinero. Lo que a muchos salvó fue la solidaridad: se compartía o intercambiaba la poca comida que les llegaba. El hambre hizo enfermar a una mayoría, llevando a algunos hasta la inanición, y el hambre fue una de las razones de la gran fuga. Los culpables principales del atroz hambre que sufrían los presos fueron el administrador y el director que reducían hasta el extremo la comida reglamentaria de los presos y se quedaban con la mayor parte del dinero destinado a las compras de alimentos. Fueron procesados después de la fuga por “malversación de caudales públicos”. Pero no les pasó nada porque se les veía después paseando por Pamplona o Sangüesa. 

La higiene por lo que vamos viendo era pésima, vivían en una asfixiante suciedad debido al hacinamiento, la escasez de agua, la falta de ropa y calzado, las pésimas condiciones del edificio y la situación de abandono al que estaban sometidos.

Los miserables servicios utilizados durante años por los más de 500 presos de la 2ª brigada eran la barbería, cuyos servicios había que pagar, lo mismo que el servicio oficial de lavandería.Y carísimos.

Los presos lavaban su ropa en unos lavaderos llenos de agua sucia invadida por piojos de ciencia ficción, mutantes, “rojos y con cola como los escorpiones”. Eran una plaga constante, con ellos se convivía, cada cual cogía cariño a los que tenía encima, aunque al anochecer el gran entretenimiento consistía en aplastar algunos cientos de chinches, sin posibilidad de acabar con ellos. No existían desinfectantes para combatir las plagas ni en el economato. La atención sanitaria era muy deficiente; la enfermería la atendían monjas que auxiliaban y miraban más al médico que a los enfermos, para ellas los presos eran chusma roja y se oía lo de mugre y adjetivos insultantes en voz alta... El médico les visitaba volteando con el pie a los que estaban tumbados en el suelo de las brigadas y despachándoles con un purgante. El mismo médico manifiesta que no disponía de medios para atender a los presos. No tenían ningún mueble. El suelo estaba frío y húmedo; algunos, unos pocos tenían la suerte de disponer de un colchón enviado por la familia, o una manta llevada por ellos mismos desde la anterior cárcel, asquerosas. Los petates aparecían deshilachados frecuentemente para confeccionar zapatillas que les aislaran del suelo.

  

Ha habido numerosos  homenajes empañados por el vandalismo de la extrema derecha. 

En 1988, con motivo del 50º aniversario, se erigió un monumento en homenaje a los fugados y caídos por la libertad y la república, que se encuentra, escondido entre la maleza, en la cima, en un tramo descendente del monte Ezkaba. Fue atacado en tres ocasiones, la última vez fue destruido a mazazos en agosto de 2009 por miembros de la extrema derecha. Este último fue condenado por todos los partidos políticos con excepción del Partido Popular de Navarra

En homenaje a las 205 víctimas mortales de este fuerte de los que se tiene constancia  por su enterramiento en varios cementerios de las proximidades al monte Ezkaba, se colocaron 12 placas con sus nombres en mayo de 2009. Se instalaron en Aizoáin con el nombre de diez presos; en Ansoáin, 20 nombres; en Añezcar, 15; en Artica, 17; en Barañain, 12; en Berrioplano, 14; en Berriosuso, 13; en Berriozar, 47; en Elcarte, 17; en Larragueta, 12; en Loza, 15; en Oteiza.12 En algunos casos han sido destruidas de forma vandálica, como es el caso de Artica y Aizoáin, entre otros ataques. 

 De Baltasar Garzón a Paco Etxeberria

El fuerte fue declarado en el año 2001  "Bien de Interés Cultural" por la Dirección General de Bellas Artes Desde septiembre del 2007 la Sociedad de Estudios Aranzadi, gracias a la la tenacidad de Paco Etxeberria, la Sociedad Cultural Txinparta junto con la Asociación de Familiares de Fusilados de Navarra están procediendo a la exhumación de cadáveres en una zona próxima al fuerte. Este lugar lo tenía catalogado como posible cementerio José María Jimeno Jurío. En principio se procederá a la exhumación de unos 25 de los 145 cuerpos enterrados en este lugar. 

El ejército abandonó el Fuerte en 1987, quedando un retén militar de vigilancia hasta 1991. En estos momentos se encuentra abandonado, siendo aún propiedad del Ministerio de Defensa.

En octubre de 2008 el juez Baltasar Garzón ordenó continuar con la exhumación de esta fosa. Esta orden pretendía obligar a iniciar o continuar la investigación de diecinueve fosas en donde se encuentran víctimas republicanas de la Guerra Civil Española. Esta orden fue paralizada el 7 de noviembre por la Audiencia Nacional a petición de la Fiscalía, por no considerar las exhumaciones diligencias "necesarias para comprobar el delito o de reconocida urgencia". Posteriormente, el de noviembre, el juez decidió inhibirse en favor de los juzgados territoriales y finalmente, diez días después, la Audiencia Nacional dictó que el juez Garzón no puede investigar los delitos franquistas. Decisión tomada con catorce votos a favor y tres en contra. 

El Congreso de los Diputados en noviembre de 2007, por iniciativa de Nafarroa Bai, aprobó la inversión de 500.000 euros para tareas de limpieza y acondicionamiento para evitar el derrumbe del mismo para realizarlas a lo largo de 2008, que fueron finalizadas en mayo de 2009. En estas obras se han eliminado todos los muros que se añadieron para la función de prisión así como la cocina de la cárcel. Durante los fines de semana del mes de junio de 2009 se abrió al público en visitas guiadas, en las que algunas dependencias no fueron mostradas. 

La dictadura franquista primero y el pacto de silencio de la transición después, quisieron que apenas se conociese esta historia. Es una reflexión sobre la memoria histórica y la amnesia social.  

"El Fuerte de San Cristóbal en la memoria. De prisión a sanatorio penitenciario”es un libro que editó un equipo formado por Francisco Etxeberría y  Koldo Pla  como directores de esta obra dedicada “a la vida” en el Fuerte de San Cristóbal y Elisa Querejeta, como coordinadora de la misma obra para Editorial Pamiela. Es un excelente trabajo quedando un libro de una edición muy bella y cuidada, excelente diríamos….… 

En este libro se resume la información generada a partir de las investigaciones llevadas a cabo en el cementerio del Fuerte de San Cristóbal del monte Ezkaba. Pruebas que han sido obtenidas formalmente y que revelan la enorme injusticia sufrida por miles de presos republicanos encerrados en los húmedos subterráneos de esta fortificación militar. Derrotados y enfermos, la dictadura franquista los mantuvo encarcelados haciendo sufrir además a sus familias, también convertidas en víctimas. Una injusticia sostenida en el tiempo que no ha encontrado reparación por el abandono institucional, que niega el derecho a la memoria de las víctimas y que ignora la importancia del deber de memoria de la sociedad. 

Las exhumaciones realizadas nos han permitido acercarnos a esos presos que nunca regresaron a sus casas y murieron por las malas condiciones higiénicosanitarias, el abandono y por el hambre de una posguerra atroz para quienes habían defendido la legalidad republicana. La fuga que protagonizaron y la acumulación de vivencias que van surgiendo de la mano de las familias nos exigen ahora un compromiso por la divulgación de esta información, que permanecía encerrada y enterrada entre las paredes de la prisión en total oscuridad. 

Este libro intenta contribuir al conocimiento de una verdad ocultada. Que vea la luz, que aflore lo escondido.Los directores de esta obra de investigación: Francisco Etxeberria y Koldo Pla.Elisa Querejeta, trabajó como coordinadora de la misma obra para Editorial Pamiela. Este equipo ha realizado un excelente trabajo quedando un libro de una edición muy bella y cuidada, excelente. 

La Sociedad de Ciencias Aranzdi 

El alma de esa Sociedad es Francico Etcebrrá Nacido en 1957 es un antropólogo forense vasco. Es profesor titular de Medicina legal en la Universidad del País Vasco. Ha participado como perito judicial en muchos procesos judiciales, dentro y fuera de España, incluyendo casos de torturas por parte de las fuerzas del orden españolas o en el Caso Lasa y Zabala. Sus críticas a los estamentos judiciales españoles en relación con la tortura y la, a su entender, evidente impunidad que en ese grave asunto se da en ellos, son durísimos. Algunos de sus estudios forenses han tenido especial relevancia social y han contado por ello con una amplia difusión de la Sociedad de Ciencias Aranzadi y de su departamento de Antropología física y subdirector del Instituto Vasco de Criminología.

Desde el año 2000, ha participado activamente en la exhumación de fosas de personas asesinadas y desaparecidas durante la Guerra Civil Española y la posteriordictadura franquista.

Ese mismo año exhumó en León la primera fosa común que contenía restos de trece desaparecidos durante la dictadura franquista. Etxeberría ha formado un equipo de trabajo compuesto por historiadores, antropólogos, médicos forenses, arqueólogos, psicólogos además de otros voluntarios. También asesoró, junto a otros expertos, al juez Baltasar Garzón en su causa sobre la Memoria histórica de la Guerra Civil Española y el franquismo

Participó, en 2009, en la exhumación y autopsia de los restos del cantautor chileno Víctor Jara, que fue asesinado durante el golpe de estado de Augusto Pinochet en 1973.Colaboró, asimismo, en el análisis realizado en 2011 sobre los restos del expresidente chileno Salvador Allende, casi cuarenta años después de su muerte. Ese estudio permitió concluir que Salvador Allende se había suicidado y por tanto no había sido asesinado.Premio Derechos Humanos “Gipuzkoa Giza Eskubideak 2006” de la Diputación Foral de Guipuzcoa por la trayectoria académica y profesional en el campo de la Medicina Forense. Premio Derechos Humanos “Rene Cassin  en 2007” del Gobierno Vasco concedido al equipo que dirige en la Sociedad de Ciencias Aranzadi por el proyecto de investigación sobre los desaparecidos de la Guerra Civil.

 Ese mismo año exhumó en León la primera fosa común que contenía restos de trece desaparecidos durante la dictadura franquista. Etxeberría ha formado un equipo de trabajo compuesto por historiadores, antropólogos, médicos forenses, arqueólogos, psicólogos además de otros voluntarios. También asesoró, junto a otros expertos, al juez Baltasar Garzón en su causa sobre la Memoria histórica de la Guerra Civil Española y el franquismo

Participó, en 2009, en la exhumación y autopsia de los restos del cantautor chileno Víctor Jara, que fue asesinado durante el golpe de estado de Augusto Pinochet en 1973-Las exhumaciones se iniciaron en el año 2007, aunque el mayor número de enterramientos se excavó y recuperó en el año 2010.

Los trabajos realizados por los miembros de la Asociación Txinparta fueron coordinados por Koldo Pla y Elisa Querejeta. Los trabajos relativos a la excavación, exhumación y análisis de los objetos asociados y de los restos humanos fueron llevados a cabo por Paco Etxeberria y Lourdes Herrasti. La editorial ha tenido trato directo con estos últimos. 

 

 

 

         

 

 

 

 

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