Globedia.com

×
×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
cross

Suscribete para recibir las noticias más relevantes

×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Criticic escriba una noticia?

Sobre los hombres de acción

16/09/2018 03:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

CTXT es un medio financiado, en gran parte, por sus lectores. Puedes colaborar con tu aportación aquí.

Después de ser azotado fue conducido a pie hasta otra ciudad. Llegó de manera lastimosa. Las autoridades le amenazaron para que cejase en su actitud. Posteriormente, le ofrecieron premios y ventajas si se desdecía. No lo hizo. Se le condujo a una celda hecha expresamente para él. Un agujero de 6 por 10 pies, sin ventana. Una saetera daba a un pasillo, lo que le permitía algo de penumbra durante unas horas al día. Una tabla de madera era la cama, y el vestuario, dos mantas. Empezó entonces lo peor. Antiguos compañeros suyos se disponían cada día en la puerta de su celda. Fingían conversaciones en las que se despreciaba su actitud. Empezó a dudar. La alimentación consistía en pan, agua y una sardina, pero tres días a la semana se le obligaba a ayunar a pan y agua. En esos días, estaba obligado a cenar en el refectorio, de rodillas. Los viernes, después de la cena, todos los monjes le azotaban. Las cicatrices en su espalda le acompañaron toda su vida. A los seis meses de condena, decidió escapar. Afortunadamente, en aquel momento le cambiaron el carcelero, que resultó ser una persona amable y piadosa. Le dio aguja, tijeras e hilo para que, por fin, se cosiera su ropa, ya jirones desordenados. También se le permitió vaciar el recipiente de sus excrementos cada día, por si solo, fuera de la celda. En uno de esos viajes, midió con el hilo la altura desde una ventana hasta la calle. Con unas tijeras, rompió las mantas, y fabricó una cuerda de esa longitud. También, con las tijeras, sacó los clavos de la cerradura de la puerta. En agosto, tres meses después, tras un invierno que había arrasado la piel de sus pies, y en pleno verano, cuando los insectos lo devoraban, decidió hacer efectiva la fuga. Lo hizo con varios escritos que, en las horas en las que la saetera emitía penumbra, escribió, gracias a la tinta y el papel que también le dio el carcelero. Los empezó a componer a oscuras, mentalmente, desde que llegó allí, pero sólo en los últimos meses había podido, por fin, transcribirlos a papel.

Se trata de Cántico espiritual y de La noche oscura del alma. Su autor, Juan de la Cruz. Un hombre de acción. Mientras el poder se accionaba sobre él, él pensó y, como pudo, lo escribió. A nadie le importó lo que escribió. Unas décadas después apareció publicado, en Francia. Una persona de acción, tal vez, simplemente es una persona capaz de una única acción. Vivir, ser libre a oscuras y pese a todo el mundo, pese a los azotes cotidianos de todo el mundo, y pese a las cicatrices, más duraderas aún que los azotes.


Sobre esta noticia

Autor:
Criticic (2156 noticias)
Fuente:
ctxt.es
Visitas:
2582
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Etiquetas

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.