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El suicidio en Grecia se dispara; en 10 años ha pasado del puesto 115 al 1º, la OMS y otras instituciones tratan de evtarlo

18/04/2015 03:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Aunque Grecia ha sido uno de los países con menores tasas de suicidio del mundo, el estrés acumulado y las esperanzas fallidas por una recesión grande y constante —con elevados niveles de desempleo, deuda, recortes— puede resultar en aumentos sostenidos del suicidio”

La relación entre la crisis, las medidas de austeridad y un incremento en el número de suicidios puede parecer verosímil, sin embargo, faltan estudios de gran tamaño y calidad que permitan despejar cualquier duda sobre ese vínculo. Para ayudar a hacerlo, un grupo de científicos ha analizado 30 años de datos sobre suicidios en Grecia y su relación con las medidas de austeridad . Sus resultados, que se publican esta semana en la revista British Medical Journal, indican que “los sucesos económicos relacionados con la austeridad se corresponden con cambios estadísticamente significativos en los suicidios”.

Los investigadores observaron que el número total de suicidios en Grecia experimentó un incremento sostenido de 11, 2 por mes de media, una subida del 35, 7% en junio de 2011, justo después de que el Gobierno griego aprobase una segunda serie de medidas de austeridad. El máximo histórico de los treinta años estudiados se alcanzó en 2012.

Otra muestra de la relación es la que se observa en octubre de 2008, el mes en que se fija el origen de la recesión en Grecia. Ese mes, en el que se registra la primera reducción sostenida del PIB del país, también se detecta un incremento del 13% en los suicidios masculinos. En este sentido, los autores, liderados por el investigador de la Universidad de Pensilvania (EE UU) Charles Branas, comentan que en contraste, el lanzamiento del euro en enero de 2002 fue acompañado por un abrupto, aunque temporal, descenso de un 27% en los suicidios.

Además de los propios efectos de la austeridad, los investigadores mencionan la importancia del modo en que se comunican los suicidios relacionados con estos sucesos. En su trabajo detectaron un incremento en el número de personas que se quitaron la vida poco después de que en abril de 2012 un hombre de 77 años se disparase un tiro en la cabeza en Atenas, a pocos metros del parlamento. Este caso, muy cubierto por los medios de comunicación, pudo provocar una ola de imitación. Por este motivo, el artículo menciona la necesidad de buscar un equilibrio entre la necesidad de informar al público sobre estos casos, pero “evitando el uso de lenguaje sensacionalista, detalles explícitos innecesarios y repetición injustificada de historias”.

La entrada de Grecia en el euro supuso un descenso temporal de un 27% en el número de suicidios

Aunque Grecia es uno de los países con menores tasas de suicidio del mundo, los autores comentan que “el estrés acumulado y las esperanzas disminuidas fruto de una recesión grande y constante —que incluye elevados niveles de desempleo, deuda, recortes— puede resultar en incrementos sostenidos del suicidio”. Para tratar de combatir este problema, los investigadores esperan que cuando “se consideren medidas de austeridad en el futuro, se dé más relevancia a las consecuencias no deseadas que puedan tener para la salud esas medidas”.

Estudios anteriores ya habían obtenido resultados que relacionaban un incremento de los suicidios en relación con los problemas económicos. Un trabajo realizado en 2013 por investigadores de las universidades de Hong Kong (China), Oxford y Bristol (ambas del Reino Unido), analizó la base de datos de la OMS y el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos sobre suicidios y las cotejó con las cifras de desempleo y PIB del Fondo Monetario Internacional. Encontraron una correlación entre el incremento en la tasa de suicidios y altos niveles de desempleo, en especial en aquellos países que partían de una situación previa (2007) de poco paro. El número de suicidas creció un 3, 3% al año siguiente del crac bancario de 2008, según este estudio en 54 países. En España, otro estudio vinculó los recortes en sanidad y la crisis con el aumento de suicidios

 

Los especialistas ya sabían que el riesgo de suicidio de cualquier persona aumenta cuando un familiar próximo se suicida y más si está en paro. Un estudio realizado por la Universidad de Estocolmo y por la de Oxford, con más de un millón de personas, ha demostrado que los suicidios de compañeros de trabajo desempleados aumentan este riesgo. Es el “contagio”, como ocurre con los “malos tratos” a los que los medios -sobre todo la TV- convierten en una ventana abierta a los curiosos.

En general, el mundo pagano, romano y griego, tenía una actitud relajada hacia el concepto de suicidio, una práctica que sólo quedó finalmente fuera de la ley con la llegada de los cristianos, que lo condenó en el Concilio de Arles en el 452 como el trabajo del Diablo. En la Edad Media, la Iglesia había dilatado las discusiones de forma ininteligible pues resultó que se buscó martirio en el caso de los muertos de Córdoba y en realidad era un suicidio.

A pesar de estas controversias y, en ocasiones las decisiones oficiales, la doctrina católica, el tema del suicidio no se resolvió completamente hasta fines del siglo XVII. Y lo resolvió mal. Pero el enterrar a los suicidas en el cementerio no cristiano -perduraba en los días de Franco- aunque el suicidio era además delito. Hay casos opuestos como por ejemplo, los escritos de John Donne “Reflexiones sobre ocasiones emergentes”. Es una larga disertación a favor del suicidio como una oportunidad por decreto divino.

El suicidio estaba históricamente muy mal visto en la nación helénica. Por ejemplo, la Iglesia Ortodoxa Griega, que es la más importante de su país, prohíbe los servicios funerarios a quienes se hayan quitado la vida, a menos que sean enfermos mentales. Pero la actual crisis ha roto los moldes.

Los expertos apuntan a que una persona sin empleo tiene entre dos y tres veces más probabilidades de quitarse la vida que un trabajador en activo. Las líneas de prevención de los suicidios reciben una media de 5.000 llamadas diarias, el doble que hace solo un año.

Cuando el suicidio se vuelve casi colectivo en el caso histórico del Crack de Nueva York (1929)

El jueves 24 de octubre de 1929, la bolsa de valores de Nueva York cayó un 9%. Ningún banco o inversor fue capaz de poner freno a la sangría y el pánico que se desató dio inicio a la Gran Depresión. Además de las nefastas consecuencias económicas, la crisis hizo que gran parte de la sociedad norteamericana cayese en la prostitución o el alcoholismo, que aprovecharon los gangsters de Chicago para vender su whisky y burlar la ley seca. Muchos, arruinados, alcohólicos, optaron por poner fin a su existencia hasta elevar la tasa de suicidios a máximos históricos.

Las cámaras recogen un suicidio a lo bonzo

Recientemente en Salónica (Grecia) minutos antes de rociarse el cuerpo con un líquido inflamable y prenderse fuego, un empleado dado de baja de un banco había sostenido una tensa discusión con los ejecutivos de la firma, quienes se negaron a renegociar su préstamo. Al ver que su crítica situación económica no tenía salida, decidió quemarse a lo bonzo.

La extrema decisión tuvo lugar hace dos semanas en la ciudad griega de Salónica. El autor, un comerciante de 55 años agobiado por las deudas. Alguien tomo la escena con su móvil.

Pese a que su intento fue fallido y sólo resultó con graves quemaduras en su pecho, que no son de riesgo fatal, su desesperada acción no es un hecho aislado en Grecia. De hecho, los intentos de suicidio están aumentando producto del convulsionado presente económico por el que atraviesa la nación.

En el segundo trimestre de este año el Producto Interior Bruto cayó más de un 7%, mientras que el desempleo supera actualmente el 19%. Paralelamente, para enfrentar las amenazas de una quiebra, las autoridades de ese país decidieron aplicar severos recortes sociales, complicando aún más a los ciudadanos griegos.

Precisamente por estos motivos ha habido un considerable aumento de la delincuencia, de la emigración y de la falta de viviendas, pero lo más preocupante es el crecimiento sostenido de los suicidios.

De acuerdo a un reportaje del diario The Wall Street Journal, basado en datos del Ministerio de Salud de Grecia, el número de personas que se quitaron la vida de manera voluntaria en los cinco primeros meses de este año fue un 40% mayor respecto del mismo período del año pasado.

Desde la Organización No Gubernamental Klimaka aseguran que el perfil de los suicidas corresponde a hombres de entre 35 y 60 años que se encuentran arruinados económicamente. Las llamadas más frecuentes que recibe su línea de ayuda al suicidio son de personas que se ajustan a estas características. De las cerca de cuatro a diez llamadas al día que recibían anteriormente, pasaron a recibir más de cien.

Según Klimaka, como informa el reportaje de The Wall Street Journal, el aumento de pedidos de socorro ha sido considerable.

La mayoría son hombres desesperados que, al igual que el empleado de 55 años que intentó quitarse la vida ya nombrado, ven en el suicidio la única salida para sus problemas.

Estadísticamente, el peligro afecta sólo a los hombres, señalan los investigadores, pero al doble de varones que los suicidios acaecidos en circunstancias normales. Estos resultados vienen a redundar en la importancia del medio y en la influencia de los fenómenos sociales.

El número de suicidios en Grecia se ha disparado en la primera mitad de año

El volumen de muertes voluntarias ha aumentado un 42% en  el mismo periodo del año pasado, según datos del Ministerio de Salud, tal como lo reproduce el diario «The Wall Street Journal».

Si bien la tasa de suicidios ha aumentado también en el resto de Europa desde el comienzo de la crisis, Grecia está ahora lamentablemente a la cabeza, desde el puesto 115 que ocupaba antes, según estadística de 2006.

Los adolescentes o personas mayores de edad con enfermedades graves han dado paso a un nuevo perfil. La crisis ha creado «un nuevo fenómeno tal vez de un nuevo tipo de “muerte por contagio social”. Nos referimos al deceso de empresarios, sin antecendentes de enfermedad mental, que aparecen muertos con cierta frecuencia».

En Gecia el fenómeno del "contagio" se hace notar.La empatia atrae a los próximos al suicida a imitarlo

Un estudio reciente realizado por investigadores de la Universidad de Estocolmo y de la Universidad de Oxford

Los investigadores han confirmado esta relación, pero además han revelado algo que hasta ahora no se sabía: que el suicidio de un compañero de trabajo, igual, superior o inferior, también aumenta el peligro de que otras personas que trabajan con él se suiciden.

Según publica la Universidad de Estocolmo en un comunicado, este efecto suicida contagioso es estadísticamente significativo sólo en el caso de los hombres.

En Suecia, cada año se suicidan alrededor de 1.500 personas (en España, unas 1.800 y en el mundo un millón de personas anualmente). Las razones que impulsan a estos actos tan radicales a menudo son personales y pueden ser numerosas, como el padecer una enfermedad mental o física, la pérdida del empleo y la psicosis que crea en los medios laborales o sociales más próximos.

Investigaciones previas habían demostrado, sin embargo, que los suicidios pueden no ser sólo por razones personales sino que también pueden venir influenciados por el entorno. Y es que, en las redes sociales, diversos tipos de comportamientos, sentimientos y actitudes se extienden como la espuma. Hace poco “Diáspora” puso como ejemplo la oleada de suicidios de jóvenes llamados a filas en EE.UU. para ir a luchar a Afganistán o de veteranos. Hasta el punto que existe un tipo de censura al respecto.

Los científicos de las Universidades de Estocolmo y de Oxford se cuestionaron si una decisión tan drástica como matarse a uno mismo puede venir influenciada por otros que se encuentran en una situación análoga. Según un estudio realizado por la revista Social Forbes, reveló que en un periodo de cinco años y medio, de los 1, 2 millones de individuos estudiados, 1.116 se suicidaron, y la mitad fue por motivos de paro o inseguridad en el trabajo.

En el mundo preocupaba sobre todo el suicidio de adolescentes y de ancianos. Hoy están los medios quizá exageradamente volcados en el suicidio por desempleo

El estudio se basó en datos de todas las personas que vivieron y trabajaron en la provincia de Estocolmo (una de las 21 provincias que conforman Suecia), durante la década de los años 90 del siglo XX. Estos datos fueron despersonalizados para no manejar información privada, sustituyendo la información por códigos numéricos cosa loable en tiempos de crisis para no generar “contagio”.

En España, la cifra de suicidios ha vuelto a crecer por tercer año consecutivo. Un total de 3.870 personas se quitó la vida en 2013, un 22% más que los 3.158 que lo hicieron en 2010. Es la primera causa de defunción no natural en España, bastante por delante de los accidentes de tráfico: por cada muerto en carretera hay dos suicidas.

El Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó ayer los datos que explican de qué se muere más la gente en nuestro país. La gráfica confirma un cambio de tendencia en los suicidios. Descendieron durante los primeros años de la crisis económica, pero a partir de 2010 comenzaron a crecer. El primer año, el incremento fue muy leve, pero de 2011 a 2012 aumentaron en un 11% y de 2012 a 2013 subieron en un 9%.

Los 3.870 suicidios de 2013 (2.911 de hombres y 959 de mujeres) supone la cifra más alta alcanzada en los últimos 25 años. Y significan que 10 personas se quitan la vida, de media, cada día.No obstante, España es uno de los países con las tasas más bajas de suicidio y se registran ocho suicidios por cada 100.000 habitantes.Los medios más empleados para acabar con todo en 2013 son el ahorcamiento, el salto al vacío y la sobredosis de fármacos. Junio es el mes donde se producen más muertes.

No es exactamente “el afán de imitación”, pero los medios deben restringirse y no prodigarse en el tema

 

Según declaró Monika K. Nordvik, socióloga de la Universidad de Estocolmo y una de las responsables de la investigación, "reuniendo a los parientes y colegas de los individuos analizados, pudimos establecer cuáles de ellos habían vivido el suicidio de un familiar o de un compañero de trabajo y la importancia que tenía el ejemplo cercano. Después, analizamos si los suicidios de otros aumentó o disminuyó el riesgo de suicidio de los individuos observados, tanto por el entorno social -caso de un desempleo generalizado- como por el familiar. La desgracia próxima no genera como se dice “afán de imitación”, sino la depresión y el pesimismo.

 

La crisis económica en Grecia, según datos del Ministerio de Salud y Solidaridad Social heleno, disparado la asa de suicio hasta un ratio de seis por 100.000.

Además, líneas de prevención de los suicidios, como ‘Climax Plus’ o ‘Intervention for suicide’ han duplicado también su trabajo, pasando de una media de 2.500 llamadas diarias a más de 5.000 en solo unos meses.Según el siquiatra Kyriakos Katsadoros, responsable de ‘Climax Plus’, una de cada cuatro personas que llaman a su línea de ayuda lo hacen agobiados por los problemas económicos. De hecho, Katsadoros culpa a la situación económica “como el principal factor negativo” que daña la salud mental de los ciudadanos.“Lo más alarmante no es que haya aumentado el número de personas que busca ayuda, sino las razones por las que la solicitan”, explica el siquiatra, quien asegura que hasta el año pasado “la mayoría de las consultas llegaban de gente con problemas psicológicos, no financieros”.

Tradicionalmente, Grecia se ha contado entre los países de la Unión Europea con menor prevalencia del suicidio, con únicamente 4.042 casos en la década comprendida entre 2000 y 2009. Sin embargo, desde entonces, los intentos de suicidio se han multiplicado hasta por 20. Y es que, según distintos estudios, una persona en paro tiene hasta tres veces más posibilidades de cometer suicidio que un trabajador en activo.

Cuestión de estadística no: son los efectos de interacción social

Los resultados obtenidos señalan que, de hecho, los suicidios de varones que pueden atribuirse al "efecto contagioso" en los lugares de trabajo son el doble que los atribuibles al suicidio de un familiar.

Los suicidios por empatía o por influencia del entorno sobre todo laboral han sido analizados con anterioridad por diversos investigadores. Así, por ejemplo, en 2013, un estudio llevado a cabo con 475.000 daneses, de los que se suicidaron nada menos que 9.000 personas de edades comprendidas entre los 25 y los 60 años, reveló que el suicidio de la pareja aumenta el riesgo de que se suicide el consorte, aunque con diferencias estadísticas según el sexo. Pero la pérdida del puesto de trabajo, le sigue.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el suicidio es causante de más mortalidad que todos los conflictos bélicos del planeta. Para 2020, las estimaciones de dicha organización prevén, además, que el número mundial de suicidios consumados alcance el millón y medio. En España, las cifras son cada año prácticamente las mismas que las de muertos por accidentes de tráfico.

El suicidio está hoy entre las tres primeras causas mundiales de muerte en personas de entre 15 y 44 años. La OMS pide mejorar la educación al respecto, reducir la estigmatización y aumentar la conciencia de que es prevenible.

Exceptuando fenómenos locales como el de la crisis griega o una guerra, catástrofe, etc… el sector que presenta mayor riesgo es el de los adolescentes. Entre poblaciones rurales sobre todo, son las personas de edad que ya no se sienten útiles, ni necesitadas, ni queridas.

Asimismo, muchos ancianos que viven solos en las ciudades grandes, en donde todo egoísmo tiene su asiento, y que “aparecen” muertos, no se han pegado un tiro, ni se han tirado por la ventana ni ingerido venenos, sencillamente, se han dejado morir poco a poco, abandonándose en la comida y en la higiene, debilitándose, perdiendo fuerzas, y hasta intuyendo un descanso y una liberación, no en la muerte, que siempre impresiona, sino en dejar de llevar un vivir sin sentido; para ellos, ergo, para el universo entero.

Cada día hay en promedio casi tres mil personas que ponen fin a su vida, y veinte intentan suicidarse por cada una que lo consigue. Cada hora, ciento veinticinco personas ponen fin a su vida, más de dos personas por minuto. Datos de la Organización Mundial de la Salud, (OMS).

Hablamos de suicidios verificados, no de los camuflados en “accidentes”, previa ingestión de drogas, de alcohol o de broncas emocionales insoportables que conducen a pisar el acelerador sin freno.

También existen “suicidios” enmascarados en el abandono de tratamientos médicos, para “hacer pagar culpas a la familia”.

¿Alguien nos ha pedido permiso para nacer? Para el año 2020, la OMS prevé que el número de muertes por suicidio en el mundo superará el millón y medio. Por ello, es tan importante tratarla como corresponde. Con una aproximación psicológicamente cálida, acogedora, tranquilizadora. Y con el arsenal terapéutico, realmente efectivo, que tenemos a nuestra disposición. Y con tiempo, paciencia, con ese sumergirse en el drama del enfermo.

Recordemos que ‘asistir’ (assistiere) es, "estar al lado del otro en sus momentos más difíciles”

Los profesionales que trabajan en la prevención de los suicidios, insisten en que se trata de muertes evitables que, en algunos países, alcanzan a 10, 4 por cada cien mil habitantes y, entre los adolescentes, el riesgo es del 30% por la misma proporción. Ya sabemos que el suicidio se ha convertido en un tabú tan fuerte como el incesto o, hasta hace poco, las denominadas “desviaciones” sexuales, como la homosexualidad. Hasta en el Libro de estilo de muchos medios de comunicación se reglamenta la publicación de estas noticias, “porque pueden provocar estímulo de imitación”.

La OMS pide también mejorar la educación en el tema, reducir la estigmatización y aumentar la conciencia de que el suicidio es prevenible. Todavía, en muchas legislaciones, el intento de suicidio se castiga como delito. Y a un enfermo no se le lleva al paredón, se le cura y después se le fusila. La Iglesia católica y otras religiones, castigaban al suicida con la prohibición de ser enterrado en “tierra sagrada”. Desde la guerra civil, en España había dos cementerios distintos.

Con el progreso en la conciencia de una mayor libertad y responsabilidad, se han avenido con el subterfugio de que “no sabían lo que hacían”, “locura transitoria”, “fuera de sí, “enajenados”.

La mejor prevención no sólo para el suicidio sino para otros fines de la vida similares la decimos más arriba en un título y es la de asistir que equivale a ayudar al compañero o al familiar cuales quiera sean las circunstancias y el sacrificio propio.

 


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